La Sombra De Un Cometa…

A fin de ver claramente nuestro futuro, debemos ver claramente nuestro pasado. Tal como está ahora, nuestro pasado colectivo desaparece en una confusa niebla de distorsionadas leyendas que afirman todas ser la verdad última.
Los predicadores de todos esos mitos tienen una cosa en común:
la supervivencia de su credo elegido es mucho más importante para ellos que el mensaje que ellos predican.
En algún punto, para la tranquilidad de la mente, nos vemos todos obligados a aceptar la verdad última de nuestras vidas en la fe (aprendiendo de guías en las que hemos decidido confiar) o a sufrir la debilitante disfunción de la duda.
Cada vez más regularmente el mundo está aprendiendo – mediante revelaciones constantes de depravaciones sexuales y financieras – que las doctrinas y los dogmas sobre los cuales basamos nuestros principios morales están llenos de falsedades, hipocresías y una demostrable desinformación.
La opción para todos quienes procuran librarse de esa enfermiza perversión de sus pensamientos es emprender el arduo viaje del auto-conocimiento, para averiguar quiénes somos y por qué elegimos el camino que hemos escogido.

En el momento en que decidimos hacer eso, comprendemos que la Biblia fue escrita para encubrir la verdadera historia de la sociedad humana.
Yahvé es citado diciendo a sus compañeros Elohim, cuando ellos confundieron las lenguas de la Humanidad en la Torre de Babel,
“para que no se entiendan entre ellos”.
(Génesis 11:9)
Aunque los sacerdotes de la posteridad construyeron leyendas divinas alrededor de ellos, en realidad Yahvé y su cuadrilla eran descendientes de una tribu mundial de marineros saqueadores que llevaron la civilización a tribus analfabetas con la magia del lenguaje y la ciencia, todo hecho, por supuesto, mientras aliviaban a los nativos primitivos de sus objetos de valor.
Las leyendas prehistóricas de Viracocha, Toth, Hermes y Odín invariablemente describen a gigantes blancos de pelo rojo quienes – mientras ellos no estaban matando a enemigos incompetentes – trabajaban en metales y plantaban siembras, que eran maravillas tecnológicas miles de años antes del tiempo de Cristo.
Con un agradecido temor y un servicial asombro, los nativos neolíticos de quienes descendemos los llamaron “dioses”.
Uno de los últimos ensayos de Platón [Critias] cuenta la historia de una tierra occidental, una civilización superior que fue destruida por un cataclismo en la Historia extremadamente antigua.
Una importante industria filosófica ha surgido alrededor de la leyenda de la Atlántida, pero el tema en su conjunto ha sido en gran parte excluido de la Historia predominante, cortado de la mente del hombre cuando fue borrado de la corriente principal por el establishment del supuesto Hijo de Dios de Roma.
Aquello ocurrió cuando la Humanidad fue engañada para que adorase a una manipulada abstracción destinada al control totalitario de las masas, que tuvo éxito más allá de las peores pesadillas de alguien.
Pero antes que todo eso sucediera, la civilización humana tenía una historia muy antigua, de dos veces la distancia en el tiempo desde el apogeo de Roma hasta nuestro actual status al borde de la Tercera Guerra Mundial.
Toda esa historia es lo que los dementes cristianos quemaron en la Biblioteca de Alejandría o escondieron en la Biblioteca del Vaticano.
La leyenda de Platón de la Atlántida está llena de detalles específicos de la civilización minoica en la isla mediterránea de Creta que fue destruida por el gran volcán Thera c. 1500 a.C., precisamente en el momento en que las tradiciones más antiguas de Egipto, Babilonia y las leyendas jónicas comenzaban a ser registradas.
En ese entonces, Creta y los marineros fenicios controlaban el mundo conocido. Las famosas invasiones de los Pueblos del Mar fueron lo que destruyó a Egipto; el alfabeto que usamos hoy proviene de los fenicios; todos los dioses griegos se derivaron de Creta.
Pero Platón insistió en que la gran civilización de la isla estaba localizada más allá de las Columnas de Hércules, es decir, en el Océano Atlántico. Aunque pueda ser, sin embargo, el error de un transcriptor, Platón colocó el acontecimiento de la gran destrucción planetaria diez mil años antes.
Y aquí es donde la erudición relativa a la Atlántida cambiará para siempre el modo en que usted piensa acerca de la historia antigua de sus antepasados. Éste es el gran secreto que ellos han encubierto todos estos siglos, y probablemente es la base de la mayor parte de las sociedades secretas del mundo de hoy.
Durante un periodo de aproximadamente veinte años hasta finales de los años ’40, un respetado editor de periódicos británico llamado William Comyns Beaumont promovió su teoría de que los fragmentos de un gran cometa destruyeron la fabulosa civilización de los hiperbóreos, que él localizó en algún sitio entre Escocia y Escandinavia.
En su épica obra “El Enigma de la Gran Bretaña Prehistórica” (The Riddle of Prehistoric Britain, 1946), Comyns Beaumont hace la asombrosa aseveración de que los registros escritos de la civilización humana – Egipto, Sumer, la Grecia micénica, el subcontinente indio y Sudamérica – fueron todos primero establecidos por gigantes blancos nórdicos, marineros refugiados del gran cometa que destruyó su hogar en 1332 a.C.
El trabajo de Beaumont forma la base de todo lo escrito por Immanuel Velikovsky (“La Humanidad bajo Amnesia – Mankind in Amnesia”) y Michael Tsarion (“Los Orígenes Irlandeses de la Civilización – The Irish Origins of Civilization”), así como por docenas de otros eruditos suprimidos y olvidados (Gerald Massey) que produjeron versiones extraordinariamente incontaminadas de la Historia antigua empírica.
Beaumont escribe acerca de la catástrofe en el Norte que envió a los sobrevivientes a navegar por su seguridad por todo el mundo.
Él encuentra la verdadera historia en una versión sorprendentemente tardía de una historia muy antigua: en las leyendas islandesas.
“Este verso oculto, una sagrada saga de los escaldos [skalds, poetas], describe cómo Surtur, conocido en otras partes como El Poderoso, emitió una llama con el poder de la luz del Sol con resultados terribles.
Describe una catástrofe cuando las montañas colisionaron, el cielo mismo fue dividido en dos, y cómo la raza de los Gigantes fue lanzada en el Infierno. Los gigantes en la epopeya están relacionados con la fabulosa ciudad escandinava de Asgard”.
(p. 12)
Cuando Odín y sus dioses fueron desde Asgard a Escandinavia, ellos enseñaron todo a los nativos.
Ellos incluso jugaron al ajedrez.
“La mitología nunca fue carente de sentido”, escribe Beaumont.
“Fue hábilmente ideada para que sobreviviera como folklore. Una conexión puede ser encontrada entre la ciudad de Asgard, la de Knossos, la ‘divina’ ciudad de Creta o Ur de los caldeos, y la capital de la Atlántida, todas relacionadas con la época del diluvio…”
El argumento del autor – y la opinión de muchos que han seguido su sensacional investigación – es que el antiguo mito griego de Faetón, quien voló demasiado cerca del Sol y se estrelló, es el cuento que ha perpetuado la historia del cometa que destruyó la civilización conocida como Atlántida.
La tinterillada académica conocida como la Edad del Hielo es demolida por Comyns Beaumont:
“Una tremenda convulsión de la Naturaleza, que tuvo el efecto más espantoso en los pueblos de Gran Bretaña, Escandinavia y Norte de Asia”.
También ello hizo la órbita de la Tierra 5¼ días más larga.
“…repentino, devastador, sobrecogedor en su destructividad… un impacto celeste de un cuerpo cometario inmenso… llovió o distribuyó rocas, piedras, arcilla pedregosa, tierra, grava, arena… sobre grandes áreas… creó islas, ahogó a otros, causó inmensas olas gigantes, tragó tierras costeras, consumió enormes espacios con ondas [fuegos] eléctricas, creó volcanes y arrasó ciudades… casi en un instante.
Desorganizó la civilización durante un larguísimo período, y sus efectos residuales son experimentados hasta este día… Su llegada está conservada para la información de la Humanidad en la Piedra Golspie [Golpie Stone]… La Catástrofe… fue ‘el Diluvio’ de las Escrituras”.
(p. 16)
Las leyendas irlandesas coinciden con las islandesas. Los atenienses escribieron acerca de la guerra entre los Dioses del Olimpo y los Titanes. Una versión posterior del cuento es la historia bíblica de los ángeles caídos en el Libro de Enoc.
Curiosamente, justo después de que leí la obra de Beaumont sobre la verdadera Historia antigua, por pura suerte abrí un libro titulado “Una Historia del Dragón Rojo” (Carl Lofmark, A History of the Red Dragon, 1995).
A medida que lo leía y que el autor se preguntaba qué tipo de bestia mitológica podría haber representado probablemente el dragón, seguí diciendo en voz alta:
“¡Es el cometa, tonto!”. Pero él nunca hizo la conexión. Escuche lo que él decía:
“[p. 18] El dragón a veces ha sido visto como una de las muchas bestias ficticias del antiguo Oriente Próximo, una región rica en monstruos… [!]. A esa región debemos, por ejemplo, el unicornio y las muchas razas de extraños hombres salvajes que, en la Edad Media, eran asociados con la India.
“Hay una amplia coherencia en la imagen, los hábitos y las funciones de los dragones, desde China e India hasta Mesopotamia y Occidente, que es difícil de explicar excepto que haya sido difundida desde una fuente común.
Pero tal difusión de creencias acerca del dragón es muy probable que se haya transmitido entre pueblos que ya sabían del monstruo y tenían fuertes sentimientos hacia él…
“Las imágenes y creencias acerca del dragón encontradas en la América precolombina, en Australasia y en las islas del Pacífico, muestran que una especie de dragón indígena había sido preexistente en aquellas culturas mucho antes de que ellas se hicieran accesibles a la difusión cultural desde el Oriente Próximo.
“[p. 20] El dragón original no fue copiado directamente de la Naturaleza o de los vecinos.
Fue creado en todas partes en las mentes de los pueblos arcaicos que sintieron una atemorizante conciencia de alguna fuerza grande y peligrosa…”.
Pero este autor nunca hizo la conexión con el cometa antiguo que cambió todo y bloqueó la vista del Sol antes de destruir grandes partes del planeta, que cambió la órbita de la Tierra de modo que los astrólogos tuvieron que reordenar sus cálculos, que destruyó numerosas vidas y civilizaciones e incrustó un terror en las mentes de todos los que vivieron aquello, hasta este día, y que nunca nos ha abandonado completamente.*
* Human Memories of the Doomsday Comet
El dragón es el cometa, y el cometa es el dios colérico de cada religión alguna vez inventada en el planeta Tierra.
“Había gigantes en la tierra en aquel tiempo:
y también después de esto, cuando los hijos de Dios
entraron en las hijas de los hombres,
y ellas les engendraron hijos,
y los mismos se convirtieron en hombres fuertes
que fueron los hombres de renombre de antaño”
(Génesis 6:4).
Los Nephilim son actores principales en el Antiguo Testamento.
Ellos eran los Gigantes de antaño.
“Su fuerza era prodigiosa y sus apetitos inmensos. Tras devorar todos los recursos de la especie humana, ellos comenzaron a consumir a la gente misma. Los Nephilim atacaron y oprimieron a los humanos y fueron la causa de la destrucción masiva en la tierra”.
La Biblia y los Rollos del Mar Muerto muestran una sucesión de gente enorme que gradualmente se hizo más pequeña con el tiempo, a medida que los genes del gigantismo fueron diluidos finalmente.
“Dos textos de importancia central para la historia de los Nephilim – la Biblia y los Rollos del Mar Muerto – mencionan varios nombres para los Nephilim. Las diversas clases de esos gigantes son citadas en distintos pasajes.
Ellos son diversamente mencionados como,
Emim o ‘Terrores’ (Gén. 14:5; Deut. 2)
Rephaim o ‘Debilitadores’ o ‘Muertos’ (2 Sam. 23:13; 1 Crón. 11:15)
Gibborim o ‘Héroes Gigantescos’ (Job 16:4)
Zamzummim o ‘Famosos’ (Deut. 2)
Anakim, o ‘de Cuello largo’ (Deut. 2:10; Josué 11:22, 14:15)
Awwim o ‘Devastadores’ y ‘Serpientes’.”
Otros gigantes son mencionados en esos textos también, tales como Goliat (2 Sam. 21:19), un gigante con doce dedos en las manos y doce en los pies que es mencionado como uno de los Rephaim (2 Sam. 21:20), y un alto egipcio (1 Crón. 11:23).
El pasaje de Números 13:26-33 habla acerca de un Nephal [singular de Nephilim] de Canaán que vieron Josué y los otros espías hebreos.
Además, según el folklore judaico, uno de los Nephilim, Arba, construyó una ciudad, Kiriath Arba, que fue nombrada a partir de su constructor y que es conocida ahora como Hebrón.
“La maldad de los Nephilim llevó con ella un fuerte número de víctimas.
Génesis 6:5 alude a la corrupción que los Nephilim habían causado entre los humanos y entre ellos mismos:
“Yahvé vio cuán grande la maldad del hombre en la tierra se había hecho”.
Su malvada rebelión había provocado tanto la ira como la pena de Yahvé.
“Yahvé instruyó al ángel Gabriel para que encendiera una guerra civil entre los Nephilim. Él también eligió a Enoc, un hombre justo, para que informara a los ángeles caídos del juicio pronunciado sobre ellos y sus hijos.
Yahvé no permitió a los ángeles caídos ninguna paz, ya que ellos no podían levantar sus ojos al cielo e iban más tarde a ser encadenados. El final de los Nephilim llegó con la guerra incitada por Gabriel, en la cual los gigantes finalmente se aniquilaron unos a otros”
Aquí está también aquella falsa versión oficial de la historia otra vez.
Oh, ellos se mataron unos a otros después de que un ángel fue a verlos. Típicas tonterías bíblicas. Suena mucho como lo que Hillary Clinton dice cuando va a Pakistán. Cualquier parecido con la táctica política actual no es coincidencia.
En los textos bíblicos históricos, los amorreos son muy frecuentemente mencionados en relación a los Nephilim y las tribus basadas en los Nephilim. Sayce, entre otros historiadores, ha descubierto referencias históricas a los Nephilim relacionados con los amorreos como siendo de tez clara, de ojos azules y poseyendo rasgos dolicocéfalos (“de cabeza alargada”).
Las leyendas nórdicas están llenas de historias sobre gigantes, pero todas ellas giran alrededor del Crepúsculo de los Dioses y el Armagedón causado por el cometa llamado Surtur, que es principalmente conocido en el siglo XXI como un malvado personaje de libro de historietas con una espada ardiente.
Las conclusiones de Comyns Beaumont y la enorme cantidad de investigación sobre el mismo tema que ha seguido en su estela todas apuntan a ese acontecimiento como el eslabón crítico para los fundamentos de nuestra civilización.
En primer lugar, esto explica cómo todas las civilizaciones antiguas llegan a la Historia escrita totalmente formadas en sus instituciones, prácticas y logros.
Reflexione durante un momento, si usted quiere, en que toda la Historia que usted ha aprendido alguna vez es falsa y que, según Beaumont, la civilización no llegó a Europa desde el Oriente:
fue difundida a todos los rincones del mundo por gigantes blancos que dominaban el mar y un lenguaje escrito que los hacía parecer como dioses extraterrestres según los nativos primitivos a quienes ellos saquearon.
Y esto nos conduce a una pregunta aún más trascendental sobre el origen de las rivalidades que condujeron a guerras sobre este planeta.
Si los gigantes blancos que huyeron de la ira del gran cometa hace todos aquellos años fundaron o guiaron a todas las civilizaciones antiguas en sus prácticas y rituales,
¿Como llegó a suceder que estemos ahora divididos en tantas facciones en guerra alguna vez unidas en nuestra compasión mutua por aquel terror del cielo mentalmente impactante?.
¿No es ésta la misma estafa que ha proseguido incluso desde antes del alba de la civilización, con los blancos más poderosos y más listos que explotan a los incompetentes nativos permanentemente en la oscuridad con respecto a todo, lo mismo que está sucediendo hoy?
Los gigantes blancos con armas imponentes y un lenguaje inescrutablemente sofisticado simularon ser los benefactores de los menos ilustrados con toda clase de atracciones tecnológicas, pero ¿por qué siempre esos países son saqueados y reducidos a escombros? Desde el alba de los tiempos.
¿Cuán raro sería si fuera yo, un cronista serio de las depredaciones judías a través de toda la Historia, quien exonerara a los judíos de su culpa colectiva por los crímenes que ellos siguen cometiendo, porque descubrí que todas las religiones del mundo tienen sus raíces en los genes y las enseñanzas de los gigantescos druidas bárbaros blancos de Escocia que colonizaron el mundo entero antes de que algo fuera escrito alguna vez?.
En mi vida, dos de las personas que más respeto han discrepado ambas conmigo en cuanto a la inculpación de los judíos por la condición del mundo.
Richard D. Willing, autor de “Dinero: La Religión Nº 12 y Final” (Money: the 12th and Final Religion, 2008), trató de decirme que eran los ingleses los que manejaban a los judíos, pero él no había leído a Beaumont.
Y cuando le pregunté a Eustace Mullins, el principal cronista de la perfidia judía en la Historia mundial, si era el Sanedrín o la Reina quien realmente dirigía todo, él contestó sin vacilar:
“La Reina”.
Pero Eustace Mullins no había leído a Manetón, el historiador egipcio que revela la invasión hebrea del antiguo Egipto, ni tampoco él sabía sobre el cometa.
¿Cuán raro sería si Willing y Mullins tuvieran razón por los motivos equivocados, porque la base de todas las culturas del mundo fue sembrada hace muchísimo tiempo por los gigantes blancos de tiempos prehistóricos tan vivamente descritos en las leyendas islandesas?
Tal vez alguien en algún lugar imprimirá esta historia y la archivará en un cajón que de alguna manera terminará en una cueva siglos después en el futuro, que explicará exactamente lo que nos ocurrió como especie y causó lo que está a punto de sucedernos ahora, si sucede de algún modo. (¿Respuesta corta? Los sacerdotes…)
Los dioses que bajaron del cielo eran realmente fragmentos de un cometa que destruyó partes significativas del planeta.
Eso es lo que primero hizo que la gente analizara el cielo, y leyera augurios humanos en sus actividades, y finalmente fantaseara con deidades cuyo temperamento colérico gobernaba las vidas de los hombres.
Aquellos que sobrevivieron a ese cataclismo comenzaron la civilización que conocemos hoy, tal como aquellos que sobrevivan a los muchos cataclismos artificiales que se acercan a nosotros ahora, de un modo similarmente azaroso, comenzarán la civilización de mañana.
despierta ya tv 4

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Publicado el 19/05/2016 en Despierta Cordoba. Añade a favoritos el enlace permanente. Comentarios desactivados en La Sombra De Un Cometa….

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