LA PROFECIA DE ORION: CÓMO CALCULARON LA FECHA DEL FINAL DEL FIN DE UN CICLO?

EL MISTERIO DE ORIÓN, DECODIFICADO

Gino y yo repasamos una vez más toda la información que teníamos sobre el zodíaco, pero esta tarea no nos llevó muy lejos. Entonces, decidimos continuar nuestra búsqueda por computadora. Gino compuso los datos sobre las constelaciones estelares para el año 2012.

A veces le llevó bastante tiempo porque su programación era una tarea ardua, pero él era un genio y el resultado fue siempre excelente. Yo buscaba desesperadamente una conexión entre toda la información que poseía, mas no pude adelantar mucho esa noche. Docenas de imágenes de posiciones planetarias, constelaciones estelares y complicados patrones internos pasaron por mis ojos. Un tanto mareado, aunque sin perder el entusiasmo, me fui a mi casa.

Algo estaba fermentando en mi interior, podía sentirlo, pero ¿qué era?

íbamos a encontrarnos otra vez la noche siguiente y, principalmente, a realizar la búsqueda por Internet. Esa era una revelación para mí, pues era la primera vez que trabajaba con esta herramienta. Decidimos buscar datos sobre el zodíaco. Aparentemente había muchísimas publicaciones que nos iban a dar trabajo por unos cuantos días, por eso Gino cambió su búsqueda e incluyó dos palabras, “zodíaco” y “Egipto”.

Entonces, sólo encontramos tres artículos.

Uno de ellos parecía ser sumamente importante y he parafraseado a continuación algunos puntos destacables:
“Secret of the Great Pyramid Revealed”
[El secreto revelado de la Gran Pirámide]
por J.P.E.
“Por milenios han causado admiración. ¿Por qué fueron construidas? ¿Quién las construyó?

Un reciente descubrimiento demostró que el diseño de la Gran Pirámide se basó en las más complejas mediciones astrológicas que jamás hayamos conocido.

La medición de la precesión del año 25.920 resultó ser la más importante incorporada en el diseño de la Gran Pirámide y la verdadera razón por la cual esta fue construida. Es una especie de santuario para la medición del movimiento del zodíaco para el Gran Padre. Leer Mas—>

Se ha mostrado que los ejes de la Gran Pirámide están en perfecta alineación con las estrellas clave del zodíaco, en los cambios importantes de las diversas casas zodiacales.

¿Podría ser que la Gran Pirámide fuese un monumental reloj?

Mide la precesión y otros cambios diversos en cuanto antecesor del zodíaco”.
Inmediatamente luego de leer este artículo, para mí quedó claro que la pirámide, en efecto, era un reloj gigantesco y estaba funcionando.

Dentro de dieciséis años su tictac va a detenerse, porque entonces se producirá la mayor catástrofe en la historia de la humanidad. Por eso la pirámide se ha construido con una precisión tan grande.

Para dejarnos esta advertencia, los constructores debieron realizar una obra superior. La mínima desviación en ella podría evitar que las civilizaciones venideras se enteraran del mensaje último y definitivo: ¡Presten atención, una destrucción mundial ocurrirá cuando el reloj deje de dar la hora! ¡Qué brillante razonamiento!

Y recién ahora lo venimos a descubrir, ahora que casi es demasiado tarde para tomar las precauciones necesarias.

Los investigadores ya se han preguntado por qué los ejes habían sido construidos con un grado de precisión tan increíble, pues no hay desviaciones y en su totalidad debe haber exigido una enorme cantidad de mano de obra. La construcción de los cuatro ejes es comparable con el diseño de varios templos grandes.

Esta visión arquitectónica ha intrigado a miles de visitantes… hasta ahora. Para mí, era cada vez más claro, minuto a minuto. A fin de que todo fuera más transparente todavía, Gino debería hacer gran cantidad de cálculos y eso le llevaría varias semanas. Satisfecho con este plan, pedí volver a ver las estrellas del año 2012. Tenía este sentimiento de que hallaría algo nuevo.

Y pronto apareció en la pantalla una constelación de estrellas con los códigos de la destrucción del mundo.
“¿Puede mostrar una vista diferente?”, le pregunté repentinamente, siguiendo mi intuición.
Las manos de Gino se abalanzaron sobre el teclado y apareció una imagen que yo ya había visto antes y no le había prestado atención. Por la pantalla corría una línea recta.

Me fascinó; la miré y murmuré:
“¿Qué es esa línea?”
“Ese es el ecuador, la línea que divide la Tierra precisamente en dos mitades”, respondió Gino.
Sentí que había algo más detrás de esto, pero ¿qué? Nuevamente, observé la pantalla. Junto a la línea había otra que indicaba un movimiento ondulante. Se elevaba desde la base, alcanzaba una cima y luego descendía debajo de su punto de partida. Una onda perfecta. Tal vez la explicación parezca un tanto difícil, pero el cuadro que aparece a continuación aclarará las cosas. Esto es lo que vi.

Eso está muy bien, dirá usted, ¿pero dónde quiere llegar? Y eso es exactamente lo que yo me preguntaba.

No podía sacar este mensaje de mi cabeza, pero tampoco podía hallar una solución al problema.

Figura 24.
El movimiento ondulatorio del zodíaco.

Ya era pasada la medianoche y decidí ir a dormir porque al día siguiente debía ir a trabajar. Miércoles, jueves, viernes… y no podía pensar en ninguna otra cosa. ¿Dónde estaba el vínculo?; había uno, de eso estaba seguro.

Entonces algo me sucedió.

Ya lo había visto antes en la tapa interior de The Atlas of the Universe [El atlas del universo] de Patrick Moore. Al llegar a mi casa me dirigí apresuradamente a la biblioteca y saqué el atlas de las estrellas. ¡Sí! Allí estaban las mismas exactas líneas, y casi con obsesión comencé a observarlas hasta que me quedé sin aliento.

¡Lo tenía! La línea ondulante apuntaba a las estrellas en el zodíaco, y el Ecuador de la Tierra pasaba justo por ella.

Pegué un salto en el aire, por el puro gusto de hacerlo, luego de arribar a este descubrimiento. ¿Cómo era posible que no lo hubiera advertido antes? De hecho, es astronomía elemental, como lo es la existencia de las estaciones. Todos están familiarizados con la constante progresión de las estaciones que ocurre porque la Tierra tiene una posición un tanto inclinada en relación con el Sol.

Este ángulo provoca la existencia de las estaciones y es la responsable de que el Polo Norte y el hemisferio norte se alejen del Sol seis meses en el año. Cuando en el norte es verano, es invierno allí abajo. Todo el mundo sabe eso.

Si trasladamos este razonamiento a simple matemática, obtendremos un movimiento ondular. El verano es positivo y se encuentra en su punto más alto sobre el diámetro. El invierno, entonces, se corresponde con el punto inferior debajo del diámetro. Para obtener la línea ondulante sólo debe empezar a medir, comenzando por el verano. Cuando alcance la distancia más próxima con el otoño, cierre el diámetro y siga descendiendo hacia el invierno. Una vez pasado el invierno, empiece a subir otra vez. Verá que obtuvo una onda perfecta, idéntica a la del zodíaco.

Dado que en este también hay estaciones, en el hemisferio norte (Europa y EE.UU.) es imposible ver los signos estelares de Géminis u Orion en junio. Para decirlo de otro modo, este movimiento ondular nos dice si el signo estelar del zodíaco está visible para nosotros o no. El verano es positivo, entonces la constelación está visible, y por el contrario, es invisible en el invierno. Por supuesto que también depende de en qué parte del mundo se encuentre usted.

En junio, Orion no está visible en Inglaterra, pero sí lo esta en América del Sur. Una vez que ha determinado qué partes están visibles, es fácil ubicarlas en el cielo.

Pude sentir que me encontraba próximo a resolver el misterio de Orion. En menos de cuatro días había logrado informarme de que los ejes siguen a los signos del zodíaco y más aún, descubrí que el zodíaco representaba un movimiento ondular. ¡Per cierto, aquí había una conexión!

¿Cómo no iba a haberla?

Los astrónomos y matemáticos de miles de años atrás habían alcanzado un nivel increíblemente elevado. Al menos habían llegado hasta este punto, que era muy lejos por cierto, y con respecto a su obsesión por el fin del mundo, fueron más lejos todavía. Ellos ya habían develado códigos que nosotros recién estamos empezando a comprender. ¡Esto es absolutamente brillante!

Pero, prosigamos. Yo aún no había logrado descubrir el significado del signo estelar de Orion, hasta que empecé a comprender; vi una chispa de luz. En el libro Le Grand Cataclysme leí que Osiris (Orion), luego de su nacimiento había sido asociado con cierto signo estelar en la Atlántida, visto por su madre y del cual había extraído el nombre para su hijo.

Esto me dio una clave: la Atlántida estaba situada cerca del Polo Norte. Luego de la caída, los polos se invirtieron y la tierra desapareció debajo del hielo del Polo Sur.

Entonces, Orion se convirtió en un signo estelar de nuestro hemisferio meridional. Más aún, debe haber tenido un significado especial, de lo contrario, el último rey de la Atlántida no hubiera llevado su nombre. Entusiasmado, comencé a buscar en mi atlas alguna conexión posible. ¡La encontré en la página 217! Me quedé perplejo cuando vi la proyección de los hemisferios norte y sur. Pero lo que en verdad me conmovió fue la posición de Orion.

Tuve que mirar varias veces antes de poder creerlo.

Orion estaba ubicado como el signo estelar más claramente distinguible en el borde del hemisferio sur. Esto no puede ser cierto, pensé. Pero el mapa no ofrecía dudas: Orion quedaba como la única constelación en el borde exterior, tanto del norte como del sur.

En términos puramente astronómicos, esto significa que Orion es la única constelación reconocida como un claro indicador en ambos cielos, norte y sur.

Figura 25.
En este momento, Orion domina los cielos estelares septentrional y meridional.
Esto significa que el cataclismo está muy cerca.

En algunas páginas más adelante leí lo siguiente: Orion está atravesado por el ecuador del cielo y, por lo tanto, es visible desde todas las partes de la Tierra.

El cordón apunta en una dirección hacia Aldebarán y en la otra hacia Sirio, mientras que Procyon, Castor y Póllux, y Capella también pueden hallarse con facilidad. Su forma característica y su elevada luminosidad hacen que Orion sea particularmente apta como punto de partida para la identificación de estrellas.

Todos los miembros principales de este signo estelar (excepto Betelgeuse) pertenecen a los “primeros” tipos espectrales y son muy calientes, brillantes y blancos.

Amo del cielo en 2012 y en 21.312 a.C.
Con esto, mi guía estelar había resuelto un acertijo que tenía una antigüedad centenaria. Dado que los atlantes navegaban los océanos del mundo, necesitaron una baliza reconocible en el cielo. Además del zodíaco también tenían a Orion como punto de referencia. Inmediatamente después de la catástrofe del 21 de febrero de 21.312 a.C, Orion quedó casi en una posición idéntica a la actual.

Entonces, Orion debe ser el amo del cielo, simplemente porque se halla en medio de dos cielos estrellados. No hay ninguna otra constelación cerca que pueda igualar su brillo. Por lo tanto, los atlantes eligieron a Orion como su indicador en el cielo. En vista de su ambiguo pensamiento, este debía concordar con una construcción terrenal, es decir, la pirámide de Keops.

¡El misterio de Orion había sido develado!

Mi corazón saltó de alegría y yo estaba exultante de entusiasmo. Cuando Bauval señaló que las pirámides habían sido ubicadas de acuerdo con la constelación de Orion, dejó una pregunta abierta sobre el porqué de esta decisión, y yo ahora tenía la respuesta a esa pregunta. (Coincidentemente, Bauval es belga, igual que yo. ¡Los más valientes entre los galos —como dijo César, el emperador romano— lo habían hecho otra vez!)

Pero yo aún tenía otro problema.

Ahora Orion toca el diámetro que corre por la línea ondular del zodíaco.

Figura 26.
De hecho, Orion se ubica contra la línea central que atraviesa el movimiento ondulatorio del zodíaco.
Desde un punto de vista astronómico, es el “Amo del Cielo” y el “Amo del Zodíaco”.


Figura 27.
En el año 3000 a.C. Orion se situaba lejos de la línea central que atraviesa el zodíaco.
La importancia de Orion para los egipcios y su verdadera posición astronómica apuntan al final de un gran ciclo.

De inmediato pensé en el artículo que había leído por Internet. Si los ejes de la pirámide en verdad apuntaban a las posiciones del zodíaco correspondientes, entonces, lo que yo había encontrado aquí era su contrapartida cósmica.

Los códigos de la destrucción se me aclararon cada vez más; en 2012 Orion no sólo va a dominar los cielos estrellados septentrional y meridional, sino también el zodíaco. ¡Y en ese momento crucial del tiempo se producirá la destrucción del mundo! Las antiguas escrituras lo confirman. Durante la caída de la Atlántida, los sumos sacerdotes que habían logrado escapar le enseñaron sus conocimientos a sus seguidores. Zoroastro fue uno de ellos.

La siguiente cita proviene de la obra Cosmos de Carl Sagan:
“Toda la ventura y las desventuras que caigan sobre el hombre y las otras criaturas, proceden del siete y del doce. Los doce signos del zodíaco son, como nos lo enseña el santo mandamiento, los doce regentes de este lado de la luz; y de los siete planetas se dice que son los siete regentes de la oscuridad. Los siete planetas eliminan toda la creación, entregándola a los muertos y a todas las formas de la maldad, porque los doce signos del zodíaco y los siete planetas controlan el destino del mundo”.
Cuando ingresamos en nuestra computadora el “quinto sol” como la fecha maya para el fin del mundo, pudimos observar un orden especial de los planetas que aparecía en la pantalla.

Los astrónomos dicen que esta configuración sólo sucede una vez cada 45.200 años. Con esta matriz “in mente”, la alarma debería estallar. Zoroastro sabía de lo que hablaba porque dominaba el conocimiento secreto de la Atlántida. Darme cuenta de esto me dejó sin aire.

Más que nunca, ahora estaba convencido del inminente desastre y hallé más claves en nuestro programa.

PROGRAMA COMPUTARIZADO DEL FINAL DEL  FIN DEL CLICLO

Domingo 2 de febrero de 19997. Caminé en círculos como un perro herido. Anoche estuve sentado frente a la computadora con Gino. Resultado: cero. Además, no me habían enviado una suma de dinero que estaba esperando y, sin ese dinero, no iba a poder viajar a Egipto para continuar mi trabajo y resolver el misterio. Eso sería un desastre. ¡Imagínese cómo me sentía, nada salía como debía ser!

De repente tuve esta brillante idea, que fue la de dividir la cantidad de años entre las catástrofes, por números conocidos. Al cabo de algunas horas tenía hojas llenas de cálculos; por lo visto, estaba llegando a alguna parte. Sin embargo, a esa hora aún no me había dado cuenta de que había cometido un error; sólo algunos días después esto salió a la luz.

Pero mi error me ayudó a acercarme a la solución del acertijo. Primero, simplemente sumé los números de los años, desde la catástrofe anterior hasta la próxima. Luego del cataclismo, al año 9792 a.C. todavía le quedaban cinco meses para terminar, por lo tanto, tuve que empezar a contar desde un año más tarde: 9791 + 2012 + 5 meses + 11 meses (la catástrofe se produce en diciembre de 2012) = 11.804.

Con este número empecé a hacer más cálculos y hallé varias series de números. Tres días después me di cuenta de mi error. Había contado un año de más. El año cero no existe porque no puede dividirse; el siglo primero empezaba en el año 1 y terminaba después de 100. Nuestro calendario saltaba del 1 a.C. al 1 después de Cristo.

Nadie hubiera podido contar el año cero, simplemente porque es incontable. Entonces, en realidad, deben haber pasado 11.803 años entre la destrucción anterior y la que había sido predicha. Pero, de hecho, eso no hacía la diferencia. Tanto los mayas como los egipcios trabajaban con números “sagrados”, con lo cual obtenían un resultado final demasiado grande, entonces, restaban un valor determinado, luego del cual llegaban al resultado correcto.

Aquí había ocurrido lo mismo.

Accidentalmente, yo había trabajado con un número demasiado grande y con ello había llevado el acertijo casi a su resolución. Para empezar, dividí 11.804 por 117, porque este número era conocido y utilizado por los mayas para obtener números grandes (ver The Mayan Prophecies [Las profecías mayas]); 11.804 / 117= 100,8888888888. Me gustaba esta serie de números que parecía ajustarse al patrón de pensamiento de los atlantes.

Además, estaba absolutamente seguro de que esto significaba algo, porque la serie numérica 888888888 era “sagrada” en Egipto (Albert Slosman lo tradujo de los jeroglíficos). Por lo tanto, seguí dividiendo. Algunos de los números que obtuve eran 52 y 36, porque eran conocidos por los mayas y los antiguos egipcios.

Había una interesante correlación entre estos y el primer número que había encontrado:
11.804 / 36 = 327,88888888
11.804 / 52 = 227
327,88888888 – 100,888888888 = 227
Esto era demasiado hermoso para que fuera cierto. Entonces, lleno de coraje, empecé a multiplicar por el número de días en un año, siguiendo los dos calendarios:
11.804 x 365,25 = 4.311.411
11.804 x 365 = 4.308.460
11.804 x 360 = 4.249.440
En los cálculos anteriores había hallado el número 227. Al dividir los “supernúmeros” precedentes por 227, de repente di con los números “sagrados” de los mayas. Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo.

Se pueden reproducir con facilidad estos cálculos:
4.311.411 / 227= 18.993
4.308.460 / 227= 18.980
4.249.440 / 227= 18.720
Los números 18.980 y 18.720 son sagrados para los mayas, pero 18.993 no lo es. Eso me resultó un tanto extraño. Me rasqué la cabeza, mordisqueé el lápiz y nuevamente tomé mi calculadora electrónica. Los atlantes sólo podían restar, sumar, dividir y multiplicar, de modo que tenía que ser simple. Lentamente, ingresé el número 18.993 en la calculadora. Sin saber por qué hice una resta con el número 18.980: 18.993 – 18.980 = 13. Dicen que el número trece es de mala suerte, y debe ser verdad porque estaba presente en mi esquema de cálculos sobre el final del mundo.

Por cierto, debía hacer algo con él.

Pero ¿qué?

Un poco nervioso reingresé el número sagrado en mi calculadora, luego lo dividí por trece. Imaginen mi asombro cuando de repente el sagrado número de los egipcios apareció. Si no me cree, vea por usted mismo: 18.993 / 13 = 1.461.

Este último número apunta al ciclo sotíaco (por Sothis, Sirio) en Egipto. Todos están familiarizados con un año bisiesto; significa que cada cuatro años agregamos un día para sincronizar la órbita de la Tierra alrededor del Sol. De hecho, deberíamos agregar un cuarto de día cada año, pero dado que esto no es muy práctico, agregamos un día cada cuatro años. Si no hiciéramos esto, tardaría 1.461 años (365,25 x 4 = 1.461) para que el calendario estuviera nuevamente en el rumbo correcto.

El día en el cual ambos años coincidían marcaba el comienzo de lo que los egipcios llamaban “año nuevo”. Aquí yo había demostrado con claridad que existe una conexión entre los mayas y los egipcios.

Nuevos cálculos arrojaron los números 1.460 y 1.440.
18.980 / 13 = 1.460
18.720 / 13 = 1.440
El número 1.440 nos da cuatro periodos de 365 días. Según el egiptólogo Schwaller de Lubicz, esto era importante. Más aún, sabemos que 1.440 es el número de los minutos en un día, y esto completaba la evidencia.

Sí, en efecto, los “maestros de los números” de la Atlántida, una vez más habían hecho un buen trabajo. Es probable que esto haya ocurrido antes de la destrucción de su país. Entonces, deben haber calculado la longitud del próximo ciclo. Para eso lo dividieron en 227 períodos de 52 años, lo cual arroja un resultado de 11.804.

Los mayas sabían que la destrucción sólo podía ocurrir cada 52 años. Si no pasaba nada entonces, iban a estar a salvo por 52 años más. Dividiendo el supernúmero 4.308.460 por un número al azar del ciclo maya, y multiplicando esto por el número de vueltas, siempre obtenemos 227. Es lógico porque 11.804 es divisible por 52 y las vueltas del calendario maya están compuestas exactamente por la misma cantidad de años. Si no lo entiende, en un momento se lo aclararé.

Los mayas tenían un ciclo calendario de 52 años; 52 años por 365 días arroja un resultado de 18.980 días. El doble de esto, o sea 104, nos da 37.960 días, etc.

He aquí algunos ejemplos:
Ciclos calendarios Días Años de 365 días
1
18.980
52
2
37.960
104
40
759.200
2.080
80
1.518.400
4.160
227
4.308.460
11.804 = destrucción
Al final de cada ciclo de cincuenta y dos años o 18.980 días, los aztecas (los aztecas habían alcanzado el nivel de los mayas) estaban muertos de miedo.

La última noche del viejo ciclo fueron hasta las colinas porque temían que el mundo llegara a su fin y que el Sol no apareciera más en el horizonte. Allí estudiaron el cielo y esperaron a que las Pléyades llegaran al meridiano sur. Si la agrupación de estrellas continuaba su movimiento, ellos celebraban, porque entonces sabían que no vendría el fin del mundo.

Encendían una nueva hoguera y enviaban antorchas a todas partes del reinado para festejar un nuevo ciclo ofrecido por el dios sol Tonatiuh.

Si esta historia es matemáticamente correcta, entonces el calendario maya debe ser tal, que el último día de un ciclo concuerda con el día de la destrucción. Después de todo, sus años “sagrados” eran demasiado cortos para permitir un cálculo correcto. Cada 52 años su calendario es: 52 x 0,25 = 13 días fuera de su marcha. Por lo tanto, sus cálculos deben estar basados en el último día.

Según Diego de Landa (The Mayan Prophecies) [Las profecías mayas], esta celebración se llevó a cabo la última vez en 1507. Esta fecha no concuerda con la cuenta de 2012. Para calcularlo, le debe sumar diez ciclos de cincuenta y dos. años a 1507 (10 x 52 + 1.507 = 2.027). Esto nos da aproximadamente quince años de más. Si los aztecas en verdad tenían su gran celebración en ese día, entonces eso estaba errado. El conteo no empezó el 12 de agosto de 3114 a.C. porque hubiera arrojado una diferencia de alrededor de cinco años.

Tampoco empezó en 9792 a.C, porque entonces, existiría una diferencia de ocho años. Así, 1.a pregunta aún permanece, ¿por qué los aztecas tuvieron su celebración en ese año? ¿O acaso se trataba de otra celebración?

Sin embargo, la tradición de celebrar cada cincuenta y dos años es correcta. El intervalo entre las dos catástrofes cubre 227 períodos de cincuenta y dos años. Probablemente, los aztecas copiaron esos datos pero no lograron interpretarlos acertadamente. Decidí continuar mi búsqueda y tratar de resolveré acertijo. Con ese fin, trabajé con los supernúmeros que había hallado y los dividí por los números “.sagrados” egipcios.

El resultado fue el siguiente:
4.311.411 / 1.461 = 2.951
4.308.460 / 1.460 = 2.951
4.249.440 / 1.440 = 2.951
Cuando vi esto, de inmediato pensé en el código del zodíaco. Allí, yo había obtenido tres veces el número 576. Al sumarlos y seguir trabajando con ellos, obtuve como resultado que la precesión del zodíaco está causada por un giro más lento de la Tierra. Hablando en términos prácticos: cada año la Tierra está atrasada en 3,33333 segundos en comparación con el año anterior.

Probablemente iba a tener que usarlo otra vez, pero primero sumé el número 2.951 tres veces en una línea:
2.951 + 2.951 + 2.951 = 8.853.
Eso era fácil. Pero ahora empezaba la parte más ardua del trabajo. ¿Qué debía hacer yo con este número? Por pura curiosidad lo dividí por 117. El resultado fue: 75,6666666.

Este número no tenía ningún significado específico para mí, no me conducía a ninguna parte. Me devané los sesos, pero no logré adelantar nada hasta que recibí la ayuda del número de la precesión del zodíaco.

Entonces, el siguiente resultado mágico brilló en la pantalla:
75,6666666 + 0,3333333 = 227
Nuevamente, mis ojos casi no podían creer lo que veían, pero el mensaje de los antiguos científicos estaba más que claro: los números 117 y 227 eran correctos porque ambos están relacionados entre sí y pueden calcularse por medio del uso de la precesión del zodíaco. Entonces, los 11.804 años debían ser correctos también.

De aquí en más, resultó fácil continuar:
8.853 / 227 = 39
39 / 0,33333333 = ¡117!
El esquema de la computación para el cálculo del final del mundo demostró ser más que cierto.

Pero, como ya estaba familiarizado con la manera de pensar de los atlantes, esto no iba a ser lo único verdadero. Por eso, multipliqué los cocientes entre sí y vi que estaba correcto:
39 x 75,66666 = 2.951.
Una vez que llegué a este resultado, fue fácil hallar otras veinte maneras de calcular y encontrar interrelaciones entre los números. Todo aquel que sabe calcular, puede hacer lo mismo.

Mientras sonaba la canción “Noach” (Noé, en holandés), del CD de Lisbeth List, seguí pensando.

Inconscientemente, yo también cantaba la canción:
Esta noche empezará la inundación,
Precisamente como la del valle.
Ellos están construyendo un arca.
La embarcación está casi lista.
Estamos mirando por TV
Cómo suben las aguas.
Y ahora es allí donde todos quieren estar.
Noé.
Melancólico, seguí tarareando la canción. Casi terminaba y aún no podía desenmarañar por completo el esquema en la computadora. Nadie iba a creerme y las aguas iban a subir hasta alturas catastróficas.

Noé, Noé, ¿por qué tiene que ser de este modo?

Mis conclusiones: Empezando por el periodo entre las dos catástrofes, obtenemos los números “sagrados” de los mayas y de los egipcios. La evidencia de esto es sumamente clara. Más aún, hallamos indicios de que la celebración maya cada 52 años tiene su origen en la cuenta regresiva de la fecha final, porque existen 227 períodos del mismo espacio de tiempo. Todos los números hallados son preocupantes.

Estos apuntan de manera ostensible en dirección a la existencia de un “plan maestro”, ideado por los científicos de la Atlántida para advertir a sus descendientes, y a nosotros, la catástrofe que se avecina.

Les ruego encarecidamente y de rodillas, que repasen mis cálculos; quizás puedan encontrar otras conexiones. Cada vez se aproxima más el día del final del mundo. Nadie puede permitirse ignorar el conocimiento de los super-científicos.

Ellos construyeron pirámides que aún hoy nos siguen despertando reverente temor. Sus calendarios son increíblemente correctos. Eso solo dice lo suficiente sobre su conocimiento científico. Todos deberían darse cuenta de esto. Entonces, se podrán tomar las medidas necesarias para tratar de salvar a la humanidad.

Si no se hace nada, esto podría significar el fin de todo.

El plan maestro decodificado
Por último, en octubre de 2000 logré decodificar la serie numérica.

Con mis cálculos se puede demostrar matemáticamente que, empezando desde el 27 de julio de 9792 a.C, el cataclismo se producirá el 21-22 de diciembre de 2012. Sin embargo, es tan complicado que necesitamos varios meses para explicarlo en un lenguaje simple. Eso será tema de mi próximo libro.

En el capítulo siguiente, podrá leer cómo logramos descifrar otros códigos superimportantes.

EL CÓDIGO DE ORIÓN, REVELADO

De los capítulos anteriores sabemos que los mayas, al igual que los egipcios, predijeron el mismo día como el fin del mundo. En sus escrituras hay códigos secretos sobre la estrella Orion y el pasaje de Venus por el cielo. Cuando estos códigos concuerdan con criterios específicos, algo que sucede en el Sol tendrá un efecto demoledor en la Tierra.

Desde hace meses le he estado insistiendo a Gino para que consiga la respuesta definitiva a mi apremiante pregunta:
“¿qué es ese código?”
Pero no pudo dármela porque le fue imposible obtenerla del programa Skyglobe y no logró, reconstruir el cielo del año 9792 a.C.

Afortunadamente, había visto otro programa en una revista sobre astronomía, el Loadstar, con el cual sí pudo hacerlo. Lo recibió cerca de Navidad, pero cuando quiso probarlo, su computadora se rompió. Llamó a un amigo y entre los dos desarmaron el equipo completamente y volvieron a armarlo. Al cabo de varias semanas me llamó y me dijo que su computadora personal ya estaba reparada.

De inmediato empecé a transpirar.
“Ya sabe qué hacer; busque un vínculo entre Venus y Orion, y mire también en los años 9791 a.C. y 9793 a.C.”
“¡Lo voy a encontrar!”
Con un fresco coraje, él inició su búsqueda. Luego de haber trabajado en la computadora todas las noches por una semana entera hasta bien entrada la medianoche, me telefoneó:
“Patrick, creo que encontré una clave”.
Mi corazón dio un brinco y le dije a los gritos:
“¡Dígame ya, no puedo seguir esperando!”
“Después de tres días de trabajo encontré el fenómeno de Venus mientras hacía un giro retrógrado planetario detrás de Géminis y encima de Orion, al final del año 9792 a.C. Luego de eso, lo estudié sistemáticamente. Desde esa fecha hasta el presente, esto ha sucedido varias veces, ¡y también se produce en el año 2012!”
Con un tremendo entusiasmo grité por el teléfono:
“¡Voy para allá de inmediato!”
De camino a la casa de Gino me sentía mareado, como si todo diera vueltas. Si lo que me había dicho, en efecto era correcto, entonces estábamos cerca de la solución y ya nadie podía dudar de los que nos aguarda.

Gino me dio la bienvenida con una amplia sonrisa y me mostró los impresos del trabajo.

El primero era del año 9792 a.C, y de hecho, en esa fecha Venus giró detrás de Géminis y en parte sobre Orion, como puede observarse en la figura de la página 135. Luego de estudiarlo por algunos minutos, miré el giro de Venus en el año 2012. Debido al prolongado lapso, pensé que la constelación de Orion iba a estar compuesta de manera diferente, pero no lo estaba. Por lo tanto, parecía muy similar, pero el movimiento de Venus se hallaba más a la derecha.

Podía ser el código, pero yo ya empezaba a dudarlo:
“¿Acaso Venus no hace ese movimiento en otros años?”
“Aproximadamente cada 250 años”.
“¡Qué código raro!”
“En efecto. Pero lo importante es que la precesión en casi 11.000 años no es la misma. Sólo en los años 9792 a.C. y 2012 la precesión es igual”.
Estábamos empantanados; teníamos un acontecimiento especial pero no podíamos verificarlo para obtener una prueba absoluta. El año del final del mundo coincidía con la fecha del código astronómico. Nos tomaría varias semanas o meses de devanarnos los sesos. De eso, estaba seguro. ¿Por qué los egipcios nos estaban haciendo las cosas tan inmensamente difíciles para nosotros?

¡Me estaba volviendo loco!

Había pasado una semana y Gino seguía observando su computadora en tanto yo pensaba y pensaba sobre la diferencia en los datos. Cuando de repente un pensamiento me asaltó. El código iba a ser descripto en el libro egipcio El libro de los muertos. Tomé las copias que Gino me había preparado del libro de Slosman. ¡Sí, allí estaba! Me preguntaba cómo era que no lo había pensado antes.

Pero en realidad no me pueden culpar a mí. La sagrada escritura de los egipcios estaba realizada de manera tan complicada, que había que estar familiarizado con los códigos astronómicos para poder hallarlos allí. Para que pueda seguir mi razonamiento, le ofreceré la traducción de los pasajes relevantes de El Libro de los muertos, de los egipcios (Le livre de l’au-delá de la vie).

Léalo lenta y atentamente, trate de adoptar la antigua manera de pensar y lo logrará:

La consternación del increíble horror del catastrófico desastre, torna imposible el escape de la aterrorizada población. Eso es lo que dicen las palabras celestiales; luego de que los Dos Hermanos se mataron.

Figura 28.
¿Qué es un giro planetario retrógrado?
La Tierra se mueve alrededor del Sol más lentamente que Venus.
Es como si tuviera un giro planetario retrógrado contra las estrellas.
En otras palabras, Venus hace un círculo en el cielo.
El mismo principio funciona para los otros planetas.
Aquí se aprecia un giro de Marte.

Explicación: La vida comenzó otra vez después de eso, en el curso del nuevo Sol; y los jóvenes volvieron a encontrar sus almas.

Y sus vidas, bajo la alta protección de los hijos de Isis y Nepthys, adoptaron sus imágenes celestiales, y entonces las nuevas generaciones iban a existir para siempre. Así, los sobrevivientes de la catástrofe que provino del cielo están purificados, a fin de cumplir las Órdenes que originalmente transmitió Osiris (Orion).

Ya conoce la historia que está leyendo, porque la destrucción sucedió. Isis, Nepthys, Horus y algunos cientos de sobrevivientes escaparon a la nueva patria, al “segundo corazón de Dios” (Ath-Ka-Ptha cambió por Aeguyptos en griego, y por Egipto en castellano). En especial la última oración de este verso nos llama la atención. Como puede observarse en el texto, literalmente dice que los sobrevivientes tienen que llevar a cabo las órdenes de Orion con minuciosidad y, luego de esto, para nosotros sigue el pasaje más importante del Libro de los Muertos.

El texto está casi todo escrito en rojo para remarcar su importancia. Fue en este texto donde hallé los códigos de la llegada de la destrucción. Sin el descubrimiento de Gino, yo no hubiera podido hacerlo. Léalo con atención, porque el mismo decide la vida y la muerte de miles de millones de personas.
y sus importantes órdenes, los Mellizos, descendientes de los Dos Hermanos, gracias a Osiris (Orion)…

Variante: La bóveda estrellada y sus importantes combinaciones, bajo el cielo, para que los Mellizos transmitan las importantes órdenes, las vidas de los descendientes y los hijos de los Dos Hermanos, se están agrupando bajo la misma devota atención.

Otra variante: Los Dos Hijos de las Dos Tierras, nacidos en la segunda Tierra: Así, la bóveda estrellada es el reflejo de las elevadas órdenes importantes, que la Palabra Celestial deseó. Y los descendientes de los Dos Hermanos, en presencia de la importancia de las órdenes, se convirtieron en los Mellizos de Osiris (Orion).

Por eso, luego de la destrucción deseada por las combinaciones celestiales, para obtener el permiso del lugar, el viejo León se dio vuelta siguiendo la orden de la Palabra, que le dijo que se diera vuelta.

Así, vivir bajo la bóveda estrellada, bajo las leyes de las combinaciones. Si está confundido no se avergüence primero, permítanos comentarle las
matemáticas, generadas por el verso celestial que Albert Slosman escribió acerca de su traducción (Le livre de Vau-delá de la vie, página 199):
“Indudablemente, esta es la explicación más importante relacionada con el cambio del mundo estelar en el cielo. Y esto viene después del párrafo que está casi completamente escrito en rojo, para resaltar su importancia. El código está oculto al final del párrafo, de modo que la total relevancia de los efectos lo golpea directamente en la cara.

Este gran cataclismo se produjo el 27 de julio de 9792 a.C. Corría la Era del León y la Tierra se dio vuelta en su eje. Y como escribió Heródoto: El Sol se cayó en el mar. Esto es así porque la Tierra empezó a girar en el sentido inverso, tal como sigue haciéndolo en nuestros días”.
Aun así, no significaba nada para mí antes de haber arribado a las claves de Gino. Lo había leído cientos de veces sin aprender una sola cosa. Pero una vez que uno conoce el código astronómico, lo puede obtener sin demasiado esfuerzo.

Empecemos por el principio.

En la primera línea se estipula la importancia de las combinaciones matemáticas y de las órdenes principales, las cuales están asentadas en verso. Más específicamente, trata acerca de los Mellizos, que son los descendientes de los dos hermanos de Orion. Al mirar los acontecimientos celestiales del año 9792 a.C. el panorama se aclara rápidamente.

En la simulación efectuada en la computadora, se ve a Orion; encima de ella, en un ángulo, está la estrella de los Mellizos (Géminis). En ese año. Venus hizo un giro planetario retrógrado de tres meses detrás del signo estelar de los Mellizos; esto se encuentra a la izquierda encima de Orion.

Cuando uno observa que esto sucede, de repente comprende el código. Lea la última oración, atentamente. Dice que el viejo León se dio vuelta, SIGUIENDO LA ORDEN DE LA PALABRA, QUE LE DIJO QUE SE DIERA VUELTA. ¡Esto dice que el campo magnético se revirtió!

En el verso se refieren a este giro; no cabe ninguna duda al respecto. Los Mellizos están conectados hasta cinco veces con los importantísimos códigos que ofrecen. Luego de haberme dado cuenta de esto, me quedé atónito.

Telefoneé a Gino.
“¡Encontramos el código!”, le dije casi gritando por el teléfono.
“¿A qué se refiere?”
“Venus hace un giro detrás de los Mellizos. Fíjese en la página 197 de la obra Le livre de l’au-delá de la vie, allí dice literalmente lo que usted ha encontrado”.
Francoise, la esposa de Gino, oyó mi voz cargada de excitación y tomó el libro. Se fijó en el lugar correcto y se produjo un silencio que duró más de un minuto.

Entonces, oí que Gino emitía un silbido entre sus labios.
“Tiene razón”

Figura 29.
Venus hizo un giro retrógrado a la izquierda,
encima de Orion, habiendo comenzado el 25 de noviembre de 9792 a.C.
Se quedó quieto en Géminis el 25 de diciembre de 9792 a.C.
y luego giró nuevamente hacia Orion.

Hizo una pausa para respirar y me preguntó:
“¿Habrá más códigos ocultos en este libro?”

“Apuesto que los hay. Ahora que sé esto, definitivamente debemos hallar otros códigos. Pero, si todos son tan difíciles como este, entonces tardaremos años de estudio antes de poder encontrarlos”.

“Eso es exactamente lo que me gustaría hacer. Recuerde que sólo tenemos quince años antes de que todo se destruya; definitivamente debemos encontrarlos”.

“Si nuestro libro se convierte en un best-seller, entonces podremos dedicar todo el tiempo que deseemos a esta tarea”. “Bueno, por ahora soñemos un poco”.
Gino rió y, mientras tanto, eché un vistazo al verso en el cual se describe la inminente destrucción. Entonces, de repente, comprendí algo.

Otra vez había hallado un código importante.
“¡Hay otro código allí! Lea la última oración con cuidado. ¡Dice que el viejo León se dio vuelta!”
Por unos instantes hubo silencio, entonces Gino dijo:
“Es cierto, pero yo no veo el código”.

“Dice que el campo magnético se ha revertido. Como usted sabe, el zodíaco se movió desde Géminis a Cáncer y Leo, antes de la destrucción. En la Era de Leo se produjo la catástrofe. Luego de esto, el zodíaco siguió la ruta opuesta desde Leo a Géminis, a la Era de Piscis, en la cual estamos viviendo ahora y que pronto llegará a su fin”.
El zodíaco antes de la catástrofe: Géminis -> Cáncer -> Leo.
El zodíaco después de la catástrofe: Leo -> Cáncer -> Géminis -> Piscis.
Vi que mi razonamiento era correcto y continué:
“Si miramos el movimiento de Venus, veremos que hace un giro de 360 grados. En la religión de los atlantes, esto significó que a partir de ese día, todo debía suceder en la dirección opuesta, como lo dice la sagrada escritura. Traducido a nuestro idioma, significa que el campo magnético de la Tierra había sufrido un viraje.

El Polo Norte se convirtió en el Polo Sur; eso provocó la rotación del interior de la Tierra y es el responsable de la precesión por el zodíaco. Y a partir de ese día, la precesión tomó la dirección opuesta. Eso es lo que quisieron decir.”
La interpretación correcta del símbolo de los dos leones, entonces, es la siguiente: Cuando el Sol volvió a salir en el horizonte, este era un nuevo horizonte. Los egipcios simbolizaron esto agregando una cruz con asa, que es el símbolo de la vida eterna en Egipto. Este Sol iba a quedarse en su horizonte hasta el día del próximo cataclismo, después del cual, puede empezar un nuevo ciclo de destrucción y surgimiento.

Sorprendido por este nuevo giro, Gino exclamó con entusiasmo:
“¡Por supuesto, cómo no lo pensé yo mismo… usted es mejor de lo que creía!”
Secamente le respondí:
“Se trata de la existencia continuada de la humanidad, si no hallamos la suficiente evidencia, nadie nos va a creer. Por ahora, todo en mí está trabajando a su máxima capacidad”.
Riendo, Gino contestó:
“Lo mismo me pasa a mí; voy a la cama con esto y sigue allí cuando me levanto a la mañana”.
Aquí nuestra conversación se detuvo por un momento, luego yo continué:
“¿Ya vio la página siguiente?”
Pude oír cómo daba vuelta la hoja y luego un suave murmullo.

Esto es lo que leyó:

Figura 30.
El giro de Venus significa — proverbialmente— que el campo magnético de la Tierra se dio vuelta.
En el lenguaje de la Atlántida:
“El viejo León se dio vuelta, siguiendo la orden de la Palabra que le dijo que se diera vuelta”.
La importancia de las Palabras domina a las personas sobre la tierra.
Esta importancia del verso garantiza un largo período de vida;
y debe emplearse para hallar el fin de antemano.

Así escribe Ani, escriba que proviene de los sacerdotes, sirvientes de los más ancianos,
bajo la orden de la voluntad de los más elevados de todos.

“Bueno, eso está lo suficientemente claro”, respondió Gino. “El código indica que la próxima catástrofe se producirá en el año 2012 y será el fin de nuestra civilización, probablemente para siempre, si las plantas de energía nuclear se funden”.
Con un suspiro, tuve que asentir.
“Esa es mi principal preocupación; yo temo lo peor”.
Entonces, nuestro diálogo regresó al tema que tenía en manos, y dije:
“El siguiente verso menciona que hubo códigos en el cielo, por medio de los cuales ellos pudieron llegar a su segunda patria. Hasta ahora, no los he encontrado. ¿Usted puede ver algo?”

Figura 31
Venus hará un giro planetario retrógrado a la derecha, encima de Orion, en la primavera y verano del año 2012.
Este es el código astro-nómico OPUESTO al anterior.
Señala un cambio catastrófico en los campos magnéticos del Sol y de la Tierra.

Durante dos minutos completos hubo un silencio en el teléfono, luego del cual Gino dijo:
“No, por el momento no lo veo. Voy a tomar nota de esto; tal vez a su debido tiempo surja algo”.
“En los comentarios de Albert Slosman se afirma que debemos seguir la ley celestial y sus órdenes. Si no lo hacemos, se producirá un desastre mayor que el anterior. Pero, ya nos hemos puesto de acuerdo sobre ese”.
“Sí, por cierto”, fue la corta y desalentadora respuesta de Gino.
Por unos instantes nos quedamos en silencio, aunque mi cerebro seguía trabajando. Entonces se me ocurrió que había más, mucho más. La catástrofe anterior había sido predicha basándose en acontecimientos anteriores.

¿Habrá Venus, en esa ocasión, hecho un giro encima de Orion?
“Gino, ¿recuerda que le dije que sus predicciones estaban basadas en una catástrofe anterior?”

“Por supuesto, pero olvidé la fecha”.

“El 21 de febrero de 21.312 a.C. parte de la Atlántida se esfumó bajo lo que entonces era el Polo Norte (ahora el Polo Sur). A esta catástrofe la acompañó una ola gigantesca. Más adelante, está escrito en los anales que 8.496 años antes de esa catástrofe, se produjo otra. Entonces, esa debe haber ocurrido en el año 29.808 a.C. Con las combinaciones matemáticas celestiales, ellos predijeron el día correcto del fin de la Atlántida. El mismo código debía estar presente entonces. ¿Piensa que podría encontrarlo?”

“Este programa sólo puede retroceder hasta el año 10.000 a.C, no más allá”.

“No me va a decir que ellos sabían más entonces que nosotros ahora”.

“Eso es exactamente lo que parece. Eran mucho más sofisticados y evolucionados de lo que pensamos y debo admitir que me sorprendió bastante”.

“¿No puede descifrar el programa y agrandarlo?”

“Es probable que pueda hacerlo, pero dudo que el resultado sea el correcto. Me temo que debemos esperar a tener más datos, luego de los cuales se pueda escribir un programa que pueda retroceder más en el tiempo”.

“Qué mala suerte” —murmuraba yo en silencio—, “ahora hemos quedado atascados”.

Una absoluta decodificación sumamente sensacional
Los antiguos egipcios decodificaron las anteriores y las venideras reversiones polares, en sus textos religiosos y del renacimiento. Heredaron esta sabiduría de sus predecesores y la escribieron en un lenguaje esotérico. Nosotros descubrimos esta sapiencia de trascendental importancia, algo que despedaza nuestro conocimiento de la historia.

Nuestra investigación nos ha persuadido de que en El libro de los muertos se expresaba deliberadamente un idioma científico del tiempo de la precesión y una astronomía de alta tecnología.

Este idioma derramará nueva luz sobre la enigmática civilización egipcia. Las coordenadas celestiales son tan extraordinarias, que no hay astrónomo en el mundo que pueda dudar de ellas. A lo largo de esta investigación hemos tratado de ajustamos a los hechos. Nadie nos va a creer que la próxima reversión polar se producirá en el año 2012, si este código no es cierto.

Sólo en los últimos años la tecnología informática lo ha hecho posible para nosotros, para que pudiéramos reconstruir los antiguos cielos y ver los patrones que se desplegaron en nuestra búsqueda.

Los monumentos de Giza y El libro de los muertos son un legado para la humanidad, y ellos revelan el secreto más importante de la humanidad, es decir, el fin del mundo. Luego de completar nuestra investigación arqueo-astronómica, nos quedó una mayor sensación de los tremendos misterios del antiguo Egipto y de la historia de la Atlántida, una sensación de que su verdadera historia recién empieza a contarse.

Al observar la precisión del movimiento de Venus detrás de Géminis y encima de Orion, sentimos que el propósito de los antiguos astrónomos era sublime.

Ellos hallaron el modo de decirnos, a miles de años en el futuro, que el final se aproxima. Y para ello usaron el idioma universal de las estrellas y los planetas, es decir, un círculo a la izquierda y otro a la derecha, encima de Orion. Su mensaje a través de las eras en un código estelar planetario tan simple y autoexplicativo, que no se necesitan palabras para describir las cosas que sucederán.

Aquí informamos los hechos:
Los códigos que tenemos son los correctos: Venus hizo y hará un giro planetario retrógrado encima de Orion. Este está también detrás del signo estelar de Géminis.
Sólo en 9792 a.C. y en 2012 la precesión es igual. Debido a la misma, los otros movimientos por casi 12.000 años no son idénticos.
Nuestros hallazgos dejan en claro la necesidad de contar con un trabajo serio, que debe ser realizado por los astrónomos contemporáneos.

Nosotros FIRMEMENTE PROCLAMAMOS que el giro retrógrado de Venus encima de Orion es el código correcto. Los astrónomos pueden verificar nuestro descubrimiento con los programas más modernos.

¡Ellos comprobarán que es único y que concuerda perfectamente con la traducción de Albert Sloslam!

Simplemente, los hechos
Albert Slosman hizo su traducción en 1979. Esa versión es la que usted puede leer aquí. Están todos invitados a verificarla. Él no tenía un programa de computación para buscar el código astronómico. Cualquiera que pueda demostrar que hemos traducido incorrectamente la obra de Slosman, puede quedarse con las regalías de este libro.

Luego de estudiar su traducción, lea esto.
161 – AINSI VEURENT SOUS LA VOUTE CELESTE, DANS L’OBSERVANCE DES COMBINAISONS MATHEMATIQUES, ENGENDRES PAR LE VERBE DIVIN

162- ET SES IMPORTANTS COMMANDEMENTS, LES JUMEAUX, CES DESCENDANTS DES DEUX-FRERES GRACE A OUSIR. AUTRE VARIANTE: Ainsi, la voüte celeste et ses Combinaisons importantes, pour devenir sous le ciel

163 – les importants commandements transmis par les Jumeaux, groupérent les Vies des Descendants, ees fils des Deux-Fréres, sous une méme attention bienveillante. AUTRE VARIANTE: des Deux-Fils des Deux-Terres

164 – nés sur la Deuxiéme-Terre: Ainsi, LA VOUTE CELESTE FUT LE REFLET DES IMPORTANTES COMBINAISONS D’EN-HAUT, VOULUES PAR LA PAROLE DIVINE. ET LES CADETS DES DEUX-FRERES, AINSI,

165 – devant l’importance des Commandements ils se firent Jumeaux pour Ousir. C’est pourquoi aprés l’Anéantissement voulu par les Combinaisons Divines pour permettre l’accession á la Demeure, l’Ancien Lion

166 – se retourna, la Parole ordonnant á son avant d’étre derriére!”

166 – L’importance des Paroles commande aux habitants du Pays. Cette IMPORTANCE du verbe perpetué la Vie et ce qui lui est propre pour prédéterminer la Fin!

167 – Ainsi écrit Ani, le Scribe descendant des Prétres serviteurs de l’Ainé, aux ordres de la Volonté de l’Un-Primordial”.
Revenons plutót á l’explication de ce verset tres important qui mérite que l’on s’y arete du point de vue astronomique avec la Constellation du Lion. Car manifestement il s’agit d’une explication concernant le plus important changement dans les configurations astrales de notre ciel. Et elle vient aprés un paragraphe écrit presqu’entiérement en rouge qui montre l’extréme importance du texte, tout en cachant la fin de l’alinéa non pas pour en amoindrir la portee, mais plutót par une crainte instinctive d’en décrire les effets!

Lors du Grand Cataclysme, survenu le 27 juillet 9792 avant Christ, done dans ce que nous appelons poru les natifs “en Lion” oü le Soleil durant son périple annuel y séjourne 30 jours environ. Mais le Soleil avancait aussi précessionnellement (durant plus de 2.000 ans) devant la constellation de Lion, la Terre bascule sur son axe. Et, comme l’écrivait Hérodote “le Soleil tomba dans la mer”. Ceci n’étant qu’une apparence puisque notre astre du jour es “fixe”. Ce fut done notre globe qui se retourna sur lui-méme et fit apparaitre depuis ce jour memorable le Soleil reculant dans l’Espace.

Ce qu’il continué de faire encoré aujourd-hui.

161 – ASÍ COMO VEURENT cielo, EN CUMPLIMIENTO DE MATEMÁTICAS COMBINACIONES, CAUSADOS POR LA PALABRA DIVINA

162 – y sus importaciones MANDAMIENTOS, gemelos, los descendientes de estos dos hermanos a través de OUSIR. OTRAS ALTERNATIVAS: Así los cielos y de sus combinaciones importante estar bajo el cielo

163 – importante comandos enviados por los Gemelos, groupérent la vida de los descendientes, los empleados son de dos hermanos, de la misma atención amorosa. OTRAS ALTERNATIVAS: Hijo de dos de las Dos Tierras

164 – nació en la Segunda Tierra: Entonces cielo FUE LA REFLEXIÓN DE COMBINACIONES IMPORTANTE EN ALTO, solicitada por la palabra divina. Cadetes y LOS HERMANOS DE DOS Y,

165 – de la importancia de los mandamientos que hicieron jumeaux para Ousir. Es por eso que después de la destrucción prevista por la Divina Combinaciones para la adhesión a la casa, el Viejo León

166 – resultó la Palabra de su último pedido antes de ser detrás! “

166 – La importancia de Letras de comando a la población del país. La Importancia de la vida y lo que perpetúa su verbo propio de predeterminar el Fin!

167 – Como Ani escrito, el descendiente de sacerdotes Scribe agentes de la ingle, las órdenes de la Voluntad del Uno-Primordial.
Volvamos lugar a la explicación de este verso es muy importante que merece la atención borde de punto de vista astronómico, con la constelación Leo. Porque es claramente una explicación de los más importantes cambios en la configuración de nuestro cielo astral. Y viene después de casi un párrafo escrito en rojo que muestra la extrema importancia del texto, al tiempo que oculta la final del párrafo, y no a disminuir el alcance, sino por un miedo instintivo de describir los efectos !
Durante el Gran Cataclismo, que tuvo lugar el 27 de julio de 9792 antes de Cristo, hecho en lo que llamamos poru nativos en León “, donde el sol durante su viaje anual permaneció 30 días. Pero el movimiento como précessionnellement Domingo (por más de 2000 años) antes de la constelación de Leo, la Tierra sobre su eje de inclinación. Y, como Herodoto escribió: “el sol cayó en el mar.” Esta fue una aparición como estrella de la jornada son “fijos”. Esto se hizo a nuestro mundo convertido en sí mismo y reveló que desde el memorable día el sol de vuelta al espacio.

Lo que siguió haciéndolo hasta hoy-hui.

EL CÓDIGO DE LA INMINENTE CATÁSTROFE MUNDIAL

La decodificación final
Teniendo en cuenta los hallazgos precedentes, tenemos la certeza de que hemos dado con el año correcto. Pero hay más todavía. En el año 9792 a.C. Venus hizo un círculo encima de Orion DESPUÉS del cataclismo. En el año 2012, Venus lo hará ANTES del cataclismo. Estos son los OPUESTOS de CADA UNO de ellos.

Luego, descubrí que para decodificar el Códice Dresden, tuve que hacer una increíble cantidad de cálculos OPUESTOS. A su vez, los astrónomos hallaron que las pirámides de Giza son un reflejo OPUESTO de la constelación de Orion. La Tierra también empieza a girar en la dirección OPUESTA, luego de la reversión polar. Entonces, empezamos a estudiar los giros de Venus encima de Orion. En el año 2012, Venus girará a la derecha encima de Orion, y en 9792 a.C. giró a la izquierda encima de Orion.

Estos son los OPUESTOS de cada uno de ellos.

Más específicamente, en el año 2012 Venus alcanzará su punto más alto el 30 de junio y luego, volteará hacia Orion. En ese momento, Venus estará entre Orion y las Pléyades. En el año 9792 a.C, Venus alcanzó su punto más alto el 25 de diciembre y luego volteó hacia Orion.

El programa que utilizamos es “Skychart Pro 5″. Hemos vuelto a verificar nuestros hallazgos, en septiembre de 2000.

Nuestras conclusiones respecto de esta investigación, son las siguientes:
El código de Venus encima de Orion da el año correcto.
Los giros OPUESTOS están muy próximos a los días del cataclismo.
La traducción de Albert Slosman debe ser correcta. Él decodificó el año correcto. Esto es increíblemente exacto.
La historia de la Atlántida (según la traducción de Albert Slosman) debe ser cierta (ver el Capítulo 3, “El gran cataclismo”).
Hubo una reversión polar en el año 29.808 a.C. y un giro muy rápido en el zodíaco en el año 21.312 a.C.
Esto también debe ser cierto, porque Albert Slosman lo tradujo de la misma manera como tradujo la fecha de 9792 a.C.

Empezando por este punto, se puede averiguar por qué los mayas usaron los números de Venus y el ciclo egipcio y de Sirio (ver más adelante).

La fecha correcta
Con nuestro giro retrógrado de Venus encima de Orion, tenemos el año correcto. El giro también sugiere que el día correcto debe estar próximo a diciembre. Otros astrónomos hallaron una conexión entre Venus y las Pléyades, y el último día del calendario maya.

Las Pléyades estaban fuertemente asociadas con el más grande de los dioses celestiales mayas, conocido como Itzamna. Él reinó en los cielos y fue también el dios del eje de la Tierra, que tenía suprema importancia. Según sabemos ahora, la Tierra pronto sufrirá un desplazamiento de su eje. Los mayas creían que hubo una gran destrucción y muerte al final de cada uno de los mundos anteriores, y nosotros sabemos que es cierto y que volverá a suceder en el año 2012.

Esta fecha se encuentra alarmantemente próxima. Se traslada a nuestro calendario gregoriano justo antes de la puesta del Sol, hora de América Central, el 21-22 de diciembre de 2012. En ese momento, Venus se hundirá bajo el horizonte occidental y al mismo tiempo las Pléyades se elevarán por el horizonte oriental. Simbólicamente hablando, veremos la muerte de Venus y el nacimiento de las Pléyades.

En el momento en que el Sol realmente se hunda, Orion se elevará. En un lenguaje figurativo esto nos da un nuevo ciclo de precesión.

Pero ¿tal cosa acontecerá, realmente? ¡No!, cuando la Tierra empiece a girar en sentido contrario, el Este se convertirá en Oeste y las Pléyades y Orion se hundirán, y Venus volverá a surgir en el Este (el Oeste antes del cataclismo), y comenzará un nuevo ciclo.

Al cabo de un día, las Pléyades y Orion se elevarán nuevamente en el Oeste (el Este anterior) y se reiniciará un nuevo ciclo de precesión.

Figura 32.
El cielo en el ocaso en América Central, el 21 -22 de diciembre de 201 2,
el cual muestra la muerte de Venus y el nacimiento de las Pléyades.

Más códigos de las Pléyades
Se ha hallado una enorme estatua de un cráneo, esculpida en piedra, en el fondo de la cara occidental de la Pirámide del Sol en Teotihuacán, que extrañamente tenía un aspecto bidimensional. Fue descubierta en el centro, a lo largo del borde de la Avenida de los Muertos, señalando un punto en particular en el horizonte occidental.

El arqueoastrónomo Anthony Aveni, de la Universidad Colgate, observó que en aquellos días cuando el Sol pasaba directamente encima de )a cabeza, las Pléyades hacían su primera aparición anual antes del ocaso. También descubrió que este enorme cráneo de piedra estaba alineado con el punto preciso en el cual las Pléyades desaparecen bajo el horizonte.

En la noche del 12 de agosto, el Sol también se pone en este punto del horizonte. Este es precisamente el aniversario del comienzo del último Gran Ciclo de los mayas, que empezó el 12 de agosto del año 3114 a.C.

Otro estudio publicado en The Ancient Kingdoms of México [Los antiguos reinos de México], Penguin, Londres, 1990, descubrió que la gran Avenida de los Muertos se construyó para mirar el ocaso de las Pléyades, en la época en la cual Teotihuacán fue erigida.

Por lo tanto, toda la disposición de Teotihuacán era como un enorme cuadrante de un reloj, en el cual una de sus agujas señalaba hacia el lugar del ocaso de las Pléyades en la actualidad. Cuando uno estudia las tres pirámides de Teotihuacán, a una de las cuales está adosado el cráneo, descubre que también representan las tres estrellas del cordón de Orion.

Y a este reloj en funcionamiento desde Orion y las Pléyades, le quedan apenas unos pocos años.

Egipto: el mismo código
Para los mayas, el Sol, Orion, las Pléyades y Venus eran de importancia excepcional, de modo que construyeron varios templos con una extrema precisión, a fin de seguir el paso de estos cuerpos celestes.

Pero ¿qué hay de los egipcios? Luego de haber estudiado esto en profundidad, hallé la sorprendente respuesta:

¡Ellos tenían el mismo código!

He aquí mis hallazgos:
Los egipcios incorporaron a Venus en el código del zodíaco y lo emplearon, como los mayas, para hallar el año de la gran catástrofe. Más aún, el Sol, Orion y las Pléyades son de suma trascendencia. Las Pléyades están asociadas con Seth, quien le infligió el golpe mortal a Orion.
En el Libro Sagrado está claramente escrito que Osiris (Orion) y Seth (las Pléyades) son oponentes entre sí en su lucha por el imperio. En el lenguaje astronómico, esto significa que están en oposición. Más aún, Orion está vinculado con el Sol. En el año 2012, cuando llegue el fin de los tiempos, Orion y el Sol se hallarán en oposición con las Pléyades y Venus.
En 2012, al final del calendario maya, Venus estará entre Escorpio, la Serpiente y Ophiuchus. Según la mitología, Ophiuchus salvó al cazador Orion, aplastando a Escorpio con su pie. Una explicación plausible de esto puede hallarse en los acontecimientos durante la desaparición de la Atlántida.

Cuando Escorpio apareció en el horizonte occidental, Orion murió en el Este y luego desapareció. En otras palabras: Escorpio le dio un mordisco mortal a Orion, entonces se produjo el cataclismo; el Este se convirtió en el Oeste y viceversa.

En el lenguaje astronómico: Orion reapareció en el Oeste sobre el horizonte, mientras Ophiuchus empujaba a Escorpio bajo la tierra, por el Este. En el año 2012, luego del próximo cataclismo, sucederá lo contrario.
Conclusión: Los mayas, al igual que los egipcios, calcularon la misma fecha del final del mundo. Considerando la gran diferencia en el tiempo de su hegemonía y sus distintos calendarios, se trata de algo sumamente asombroso.

Eso nos conduce a otro código de los egipcios.

Portal de las estrellas
En el antiguo Egipto, la constelación de Orion era representada por la figura de un hombre caminando; a menudo lo mostraban con su mano levantada, ya sea sosteniendo una cruz de asa (símbolo de la vida eterna en Egipto) o una estrella. Según el ya fallecido E. A. Wallis Budge —un apreciado egiptólogo—, el símbolo estelar tiene un significado secundario, como “puerta”.

Sahu, la Orion egipcia, por lo tanto indica secretamente (según la antigua filosofía) que en este lugar, encima de su brazo extendido, hay un “portal estelar” al cielo. De acuerdo con nuestros hallazgos, el portal de Orion estará abierto por unos meses antes del final de los tiempos.

Simbólicamente, esto sucederá durante el ciclo de Venus encima de Orion, en la primavera y verano del año 2012.

¿Qué sucederá?
La rotación de la Tierra disminuirá rápidamente, entonces, girará en el sentido opuesto. Dado que ahora gira de Oeste a Este, luego irá de Este a Oeste. En otras palabras, la rotación del eje será como es actualmente. Esto significa que la Tierra deberá disminuir su paso y girar otra vez en la dirección opuesta.

Sucederá en menos de un día, con tremendos cambios en la faz de la Tierra, cataclismos, miles de millones de muertos y una gran •destrucción. Y entonces, todas las cosas se normalizarán otra vez, salvo que se habrán producido cambios climáticos debido al viraje de los polos.

Ahora puede preguntarme: ¿está seguro de lo que dice?

Esa es una pregunta lógica, y trataré de contestarla. La fecha 27 de julio de 9792 a.C. ha sido decodificada por Albert Slosman a partir de los jeroglíficos. El fin del mundo, tal como lo predijeron los mayas, será el 21-22 de diciembre de 2012. Las escrituras de los egipcios señalan que Venus está en una posición específica en el código, el año que la Atlántida fue destruida.

Venus también es importante para los mayas. Sólo tiene que leer The Mayan Prophecies [Las profecías mayas] para darse cuenta de esto. El código de Venus ha sido incorporado en sus escrituras y edificios. Una predicción que hice y para la cual he encontrado evidencia matemática que la comprueba, es que códigos similares pueden hallarse en las escrituras egipcias. En Egipto, existió un complejo subterráneo que Heródoto denominó “El gran laberinto”, pues contenía más de 3.000 habitaciones.

¡Es allí donde los cálculos astronómicos se realizaron!

Eran copias de los que solían estar en la Atlántida. Estaban guardados, y me quedé sorprendido al leerlo, porque los atlantes sabían la fecha exacta de la destrucción de su tierra con 2.000 años de anticipación.

Aquí, estoy apelando a su mente, quiero que comprenda que ellos CALCULARON el fin de la Atlántida, que ahora se encuentra enterrada debajo del Polo Sur. Nuevamente, ellos CALCULARON un final para nosotros que es mucho más violento aún. Junte reversiones magnéticas y precesiones y obtendrá el colosal cataclismo del que hablaban. Es innegable que existe un vínculo entre el año 2012 y el 9792 a.C. Si seguimos ignorando estos hallazgos, todos moriremos.

¡Todas las alarmas deberían estar sonando en el mundo entero!

Guardián de una olvidada cápsula del tiempo

Urgentemente, debemos buscar el laberinto, ese inmenso complejo que es todavía mayor que las pirámides, según la descripción de Heródoto. Nos brindará los datos correctos con los cuales los egipcios y los atlantes hicieron sus predicciones de este cataclismo mundial. Allí se hallará toda la información de los sumos sacerdotes “científicos” del Gran Laberinto; otros misterios de una arcaica y elitista academia están en ese lugar, aguardándonos.

Se ha sabido desde hace tiempo, que ellos estudiaron cuidadosamente el ciclo del Sol en su circuito anual, percibido a lo largo de la senda del zodíaco. Y más recientemente, ha surgido una acuciante evidencia del investigador Maurice Cotterell, la cual yo confirmo completamente, que sostiene que ellos estaban al tanto de la teoría del ciclo de la mancha solar, teoría que los astrónomos modernos ni siquiera conocen.

Observar y medir con precisión la teoría de la mancha solar, es una proeza que sólo pudieron haber realizado personas sumamente avanzadas desde un punto de vista científico, es decir, superhombres tecnológicos y matemáticos. Ellos eran astrónomos por excelencia, que habían estado siguiendo y observando las explosiones en el Sol por miles y miles de años, y descubrieron que cuando haya un gran cambio en el campo magnético del Sol, la Tierra se dará vuelta.

El resultado fue la señal de una gran catástrofe.

Sus enigmáticos hallazgos vibraron por Egipto con el rigor de un culto mesiánico. Tomaron medidas para movilizar al pueblo de Egipto y contener sus energías, a fin de lograr una advertencia gigantesca: las Grandes Pirámides. Gracias a este enorme trabajo, yo pude decodificar sus advertencias.

No dudo de que encontraremos en el Gran Laberinto una conexión entre la reversión en el magnetismo del Sol, la reversión polar de la Tierra y la destrucción de la Atlántida. Más aún, urgentemente se debe llevar a cabo una investigación sobre la reversión del magnetismo solar alrededor del 20 de diciembre de 2012. Yo, personalmente, no tengo ninguna duda, luego de haber realizado estos descubrimientos.

La única pregunta que me viene manteniendo ocupado por años es:
“¿Cómo puedo lograr sobrevivir? Y, ¿es posible cerrar a tiempo los pozos de petróleo y las plantas nucleares?

Mensaje que asombra al mundo
Tenemos un problema gigantesco, ahora mismo. Por miles de años, los egipcios fueron poseedores de un supersecreto que deseaban esconder, algo de una importancia sin precedentes para la humanidad. Hemos descubierto que su objetivo fue advertir a sus descendientes sobre el gigantesco cataclismo.

Con ese conocimiento pudieron escapar a tiempo y salvar su civilización. Las tres grandes pirámides de Egipto. Nadie más pudo hacerlo. Esta decodificación es la prueba de su gran conocimiento.

Es irrefutable y es la primera evidencia en la historia de la ciencia moderna, de que una desarrollada civilización trazó un mapa del cielo. Y no sólo hicieron un mapa celeste, sino que también siguieron el movimiento del planeta Venus y lo vincularon con la reversión polar que destruyó su patria Aha-Men-Ptah. Este código nos dice que los mayas y los egipcios era maestros astrónomos; de hecho, más avanzados que nuestros profesionales contemporáneos, que contaban con una súper alta tecnología. Ha llegado la hora de escuchar su clara alarma que nos retrotrae a la prehistoria. Los códigos apuntan a una inminente catástrofe.

Nosotros podemos hacer dos cosas: seguir como si no supiéramos nada, o empezar a tomar medidas para sobrevivir al golpe.

Sin excepción, este será el mayor desafío en la historia de la humanidad. La destrucción causada por las guerras es una minucia, en comparación con lo que se nos avecina. El golpe será comparable con la explosión de diez mil bombas atómicas; partes enteras de nuestro mundo serán destruidas, miles de millones de personas morirán, el sufrimiento será extremo, a menos que tomemos precauciones a nivel mundial para armarnos contra la destrucción. No todos podrán salvarse; me doy cuenta de eso. Pero si no hacemos nada, entonces la pérdida de vidas será más grande todavía.

Mi mensaje es claro: si la humanidad no reconoce rápidamente las implicancias de esta fecha, correrá grandes peligros.

Este antiguo manuscrito demuestra lo siguiente:
Los códigos de los mayas y los egipcios, que utilizan en sus cálculos, son iguales.
Independientemente de los mayas, los egipcios determinaron la fecha del fin del mundo con una gran precisión.
Los egipcios y los mayas deben haber tenido calendarios superiores para hacer sus cálculos.
De los hechos precedentes, todos ellos incontestables, podemos decir que los mayas son descendientes de la Atlántida, o que basaron sus conocimientos en la tradición de los sobrevivientes al cataclismo.

En cuanto a Egipto, ya lo sabemos con absoluta certeza. De esta manera podemos explicar el cataclismo mundial de 2012 de un modo lógico. Más aún, este conocimiento demuestra que, para ambas civilizaciones, no sólo se originó en la misma fuente esencial, sino que ellos mismos pudieron verificarlo. Eso completa el cuadro y nos confronta con el más grande desafío de la humanidad, es decir, el inminente cataclismo.

El gigantesco desastre geológico puede borrar nuestra civilización. Podemos reaccionar con resignación, pánico, desesperación, negación, etc., pero en los pocos años que nos quedan, esperamos que la advertencia sea recogida por la suficiente cantidad de personas para tomar las necesarias precauciones. Esto podrá permitir que los más preciados conocimientos sean transferidos a las futuras generaciones.

Recordemos las siguientes palabras del profesor Frank C. Hibben en The Lost Americans [ Los americanos perdidos]:
Una de las más interesantes teorías del fin del pleistoceno es la que explica esta antigua tragedia por erupciones volcánicas que hicieron temblar toda la tierra, con catastrófica violencia. Esta idea bizarra, bastante extraña por cierto, tiene un considerable apoyo, en especial en las regiones de Alaska y Siberia.

Entremezcladas en las sucias profundidades, y a veces entre las mismas pilas de huesos y colmillos, se encuentran capas de ceniza volcánica. No cabe duda de que, en coincidencia con el fin de los animales del pleistoceno, al menos en Alaska hubo erupciones volcánicas de tremendas proporciones. Es lógico que los animales cuya carne aún se ha preservado, deben haber quedado muertos y enterrados rápidamente.

Los cuerpos que mueren y quedan en la superficie se desintegran pronto y los huesos se desparraman. Una erupción volcánica explica que los animales de Alaska se hubieran extinguido todos al mismo tiempo y de una manera que satisface las evidencias como las conocemos ahora. Los rebaños van a morir, ya sea por calor o sofocación, o indirectamente, por los gases volcánicos. Nubes tóxicas de gas producidas por los levantamientos volcánicos bien podrían provocar la muerte en una escala gigantesca…

Las tormentas también acompañan a las perturbaciones volcánicas de las mismas proporciones que aquí se indican. Las diferencias de temperatura y la influencia de los kilómetros cúbicos de ceniza y piedra pómez lanzados al aire por las erupciones, bien podrán producir vientos y ráfagas de inconcebible violencia.

Si es esta la explicación del fin de toda esta vida animal, el período pleistoceno terminó con un tiempo muy excitante por cierto.
Relea estas palabras y recuérdelas para siempre.

Es imperioso que restablezcamos urgentemente el conocimiento de la antigua Atlántida respecto del día del próximo cataclismo. Sin este dato medular, la última civilización de los últimos 12.000 años, repentinamente se precipitará en la Edad de Piedra. No sé si tenemos que construir enormes pirámides para lograrlo, pero sí sé que estas construcciones fueron un elemento esencial en mi investigación y me trajeron al punto en el cual pude gritar, “¡Eureka!”

Sobre bases puramente matemáticas, como investigador puedo deducir de estos enormes edificios, gran cantidad de datos y conocimientos sobre el cataclismo.

Esta sabiduría de los tiempos remotos nos enseña lo siguiente:
Nuestra civilización dependiente de la computadora, se destruirá por la reversión del magnetismo solar, el cual enviará una nube de partí culas cargadas electromagnéticas al espacio. Entonces, los polos colapsarán, se producirá un deslizamiento de la corteza terrestre y a esto le seguirá una gigantesca ola.
La tormenta solar y la reversión de los polos destruirán todos los equipos electrónicos. Como resultado, se perderá completamente el 99,9999999% de nuestros conocimientos en tan sólo unas pocas horas.
El deslizamiento geológico de la corteza terrestre y la ola gigantesca destruirán las bibliotecas y los libros, para siempre.
A fin de enfrentar este enorme reto, debemos estar preparados para lo peor, como ya se ha demostrado. Los sobrevivientes deben tener los conocimientos básicos de todas las ciencias naturales a su disposición, pues han de comenzar todo de foja cero. Nada que tenga alguna importancia seguirá funcionando o permanecerá, y dependerá de unos pocos sobrevivientes que transmitan nuestra historia, o no.

Por cierto, me doy cuenta de que se puede mejorar mucho en nuestra sociedad, por eso debemos estar seguros de que se transmita lo esencial a las otras generaciones.

Por ejemplo:
La próxima civilización que surja luego del cataclismo tendrá que mostrar un inmenso respeto por la naturaleza. Los pesticidas, herbicidas, fertilizantes, etc., deben quedar completamente prohibidos y ser re emplazados por la agricultura biológica.
Los bosques y selvas deben ocupar un lugar central en las ciudades del futuro. Estas deberán ser pequeñas.
Para evitar la contaminación, la población mundial tiene que ser limitada. Al principio, justo después de la catástrofe, podrá darse prioridad a la repoblación.
Las plantas nucleares no deberán construirse nunca más. Durante los deslizamientos de la corteza terrestre con sus titánicos terremotos, se liberará gran cantidad de radioactividad de los cientos de plantas nucleares en todo el planeta. La cantidad de radioactividad arrojada sobre el mundo, probablemente sea suficiente para extinguir a la humanidad. Mi mayor temor es que esto pase en verdad, y acerca de eso no podemos hacer nada.
La alimentación antinatural que es destructiva para nuestra salud y requiere gran cantidad de energía para producirla, deberá prohibirse por ley. Entre estos alimentos, yo incluiría las golosinas, el chocolate, las papas fritas, el azúcar blanco, etc.
Deberán promoverse las dietas a base de frutas y verduras. No sólo es sano sino que evita cerca de 30.000 enfermedades. Dado que la atención médica, como una intervención quirúrgica por ejemplo, será prácticamente imposible luego de la catástrofe, todos van a comprender el beneficio de permanecer saludables. Sólo una dieta de frutas y verduras puede tener este efecto, y es esencial evitar las enfermedades.
La meditación y el ayuno deben tener un lugar central en la lucha contra las enfermedades infecciosas y de otro tipo. Además de lo precedente, serán la base de una nueva forma de vida.
Estos “sagrados mandamientos” nos permitirán crear una sociedad mucho más feliz de la que tenemos en el presente.

Las ganancias no serán el tema principal, sino la salud mental y física de todos los terrícolas. Es de esperar que la mayor cantidad posible de gente se dé cuenta de esto, luego del impacto del cataclismo, para que los errores de la actual sociedad de consumo no vuelvan a cometerse. Estas son las enseñanzas que debemos transmitir. Un mundo infinitamente mejor será el resultado.

Y si usted todavía tiene dudas sobre nuestros hallazgos, siga leyendo.

LA HISTORIA DE LA ATLÁNTIDA SEGÚN LA TRADUCCIÓN DE ALBERT SLOSMAN

He leído el libro Le Grand Cataclysme (El gran cataclismo) de Albert Slosman, una docena de veces, pues me intrigó sobremanera. Al cabo de un año empecé a estudiar los cataclismos con mayor intensidad.

Respuestas. Yo buscaba respuestas. Estudié los lapsos entre los cataclismos anteriores y me preguntaba:
“¿Por qué el código de Orion con Venus? ¿Por qué Venus? Es un planeta y no tiene nada que ver con el cataclismo.”
Así pasaron los meses, y yo pensaba y pensaba, hasta que una luz empezó a brillar. Me pregunté si tenía algo que ver con el Sol. ¡Eso era; el Sol! Me quedé sorprendido por no haber pensado en eso antes. Echemos un vistazo a los acontecimientos en 9792 a.C.

Al comparar los datos de las escrituras sacras con los de otros libros que he leído, todo se torna mucho más claro:
Llamas solares encenderán la atmosfera de Venus, como la luz polar, y se tornará tan visible como la Luna, o incluso más todavía, y parte de la atmósfera de Venus explotará en el espacio.
Los mayas describieron estos eventos: Venus era como un segundo Sol y tenía una cola. Por estas razones, los atlantes, los mayas y los egipcios consideraron a Venus como la señal más importante del cielo.

La significativa conclusión que puede extraerse de esto es que, tanto los mayas como los egipcios, siguieron a Venus de manera precisa ¡porque sabían que se volvería a encender en el cielo cuando se produjera el próximo cataclismo! De ahí, el código Venus-Orion. En mi decodificación del Códice Dresden (ver más abajo), hallará los importantes números de Venus que llevaron a la decodificación de este códice.

¿Y qué encontrará?

La teoría del ciclo de la mancha solar (ver más abajo: también The Mayan Prophecies [Las profecías mayas]). Venus no es más que un indicador para hallar el año correcto del cataclismo anterior y del venidero, y no tiene ninguna influencia en el mismo.

Anteriormente expliqué cómo logramos descifrar el código de Venus-Orion, siguiendo las secretas instrucciones de la obra egipcia El libro de los muertos. El código sólo puede descifrarse empleando programas astronómicos de alta tecnología. Muestra un increíble relato de sus tradiciones, de su historia y del cataclismo que hizo desaparecer su patria, Aha-Men-Ptah. Este fue uno de los muchos códigos que conseguí descifrar. Nos cuentan las historias de una ciencia secreta, la cual explica cómo el Sol afecta la vida sobre la tierra. Aquí, yo tenía que hacer algo similar.

Albert Slosman tradujo que la catástrofe anterior había sido predicha basándose en eventos anteriores. En ese año, la Atlántida desapareció parcialmente bajo lo que entonces era el Polo Norte (Polo Sur ahora). A esto le siguió una importante ola.

¿Habrá hecho Venus en esa ocasión, un giro encima de Orion?

Pudimos contestar esta pregunta en septiembre de 2000, porque esto sucedió en el año 21.312 a.C. y los últimos programas astronómicos llegan hasta el 100.000 a.C. Investigamos el 21.312 a.C. y los años circundantes y, según nuestros hallazgos, Venus no hizo un giro encima de Orion.

También tenemos la fecha de 29.808 a.C. En ese año se produjo una reversión polar, y otra vez, Venus no hizo un giro encima de Orion.

Entonces, yo debía buscar en alguna otra parte el código de Venus. Pero ¿dónde? Mi punto de partida era que se había predicho el cataclismo anterior de 9792 a.C. ¿Podría yo hallar más códigos de Venus en los sucesos anteriores? Empecé a estudiarlos detalladamente (ver la página siguiente).

Comencé por mirar estas tablas. ¿A qué jugaban los egipcios con estos ciclos? ¿Era un juego de números? ¿Acaso, los números escondían un mensaje oculto? ¿Podría yo hallar los números de Venus en él? ¿Debería seguir instrucciones secretas?

Preguntas, preguntas y más preguntas, ¡pero ninguna respuesta!

Los números codificados de Venus
Los egipcios y los mayas usaron estas observaciones del planeta Venus, para hallar una conexión entre los cataclismos. ¿Cuál es el número de Venus? Eso es fácil de responder: 584.

Este es el ciclo sinódico de Venus en días. Los ciclos sinódicos del planeta Venus alrededor de la Tierra muestran fluctuaciones marginales en la duración, entre 581 y 587 días.

Establecimiento de la Duración
Era
Duración de los ciclos
864
Libra
864
2.592
Virgo
3.456
2.448
Leo
5.904

Cataclismo – Año 29.808 a.C.
¡Primera reversión polar!
La Tierra empezó a girar en el sentido contrario.
El Este se convirtió en Oeste, y viceversa.
1.440
Leo
1.440
2.592
Virgo
4.032
1.872
Libra
5.904
1.872
Escorpio
7.776
720
Sagitario
8.496

Cataclismo – Año 21.312 a.C.
La Tierra giró 72 grados en el zodíaco ¡en media hora!
¡Esto es increíblemente rápido!
Observación:
¡No es una reversión polar, sino un rápido giro en la misma dirección!
576
Acuario
576
2.016
Piscis
2.592
2.304
Aries
4.896
2.304
Tauro
7.200
1.872
Géminis
9.072
1.872Cáncer 10.944576
Leo
11.520

Cataclismo – Año 9792 a.C.
¡Segunda reversión polar!
Total de años desde el comienzo:
5.904 + 8.496 + 11.520 = 25.920 = fecha de una precesión = ¡fin de la Atlántida!
1.440
Leo
1.440
1.872
Cáncer
3.312
1.872
Géminis
5.184
2.304
Tauro
7.488
2.304
Aries
9.792
2.012
Piscis
11.803
2012: PRÓXIMO CATACLISMO

Figura 34.
Los cambios en el movimiento de la Tierra, después de los cataclismos anteriores.

Si bien estas fluctuaciones en sí mismas eran conocidas por los mayas, ellas eran, de hecho, mucho más interesantes por la razón que hay detrás de estas pequeñas variaciones, es decir, los cambios en la relación entre el plano de rotación de Venus y el eje rotativo de la Tierra misma.

Sí, pensé para mí, esta podía ser la respuesta: una relación entre Venus y el eje rotativo de la Tierra misma.

Hasta no hace mucho tiempo, nuestros propios astrónomos ni siquiera habían notado esto, pero los mayas estaban sumamente obsesionados con este ciclo, al cual le siguieron el rastro, adentrándose en la historia y arribando a épocas muy anteriores a su propio tiempo.

Como el observatorio de Chichen Itzá lo denota, los antiguos mayas eran expertos en astronomía, matemáticas, calendarios, ciclos, etc.; tenían una idea muy compleja de su lugar en el universo, lleno de grandes y aterradores dioses. Pero eran también increíblemente científicos en sus observaciones astronómicas, con calendarios sumamente precisos, basándose de manera predominante, en el planeta Venus.

Los antiguos mayas estaban muy obsesionados con los números y la medición del tiempo en general. Por cierto, su pericia en las matemáticas era de tal magnitud, que ahora se les confiere el crédito de haber inventado el concepto del cero, permitiéndoles manejar grandes números con facilidad.

Los números no eran simples conceptos abstractos utilizados para sus calendarios, la astronomía y la arquitectura, no, los antiguos mayas pensaban que cada número poseía un espíritu propio. Para ellos, los números eran manifestaciones de las energías del universo.

Este sistema del calendario era mucho más complejo y preciso que el que poseemos nosotros.

Basándose en los movimientos planetarios, no sólo podía predecir los eclipses solares que los mayas, por cierto, podían ver, sino también los eclipses que se producían del otro lado del mundo o en un futuro lejano. El calendario era tan sofisticado que, incluso, predecía con toda exactitud los eclipses que habían ocurrido recientemente. Los mayas consideraban a su calendario como un legado de los pueblos más antiguos, un regalo de los dioses, de los que podían verlo todo. Los astrónomos modernos están recién empezando a “descubrir” los principios básicos del calendario maya.

Para los mayas, el tiempo y el espacio estaban inextricablemente vinculados. Nos ayuda a comprender la naturaleza cíclica de los calendarios mayas y la manera que tenían de calcular el final del mundo. Pensando en esto, empecé a buscar una fecha entre los cataclismos anteriores y resultó ser una aventura en el tiempo realmente asombrosa.

Imagine mi asombro cuando aprendí que existe una conexión entre los códigos de Venus y el ciclo sotíaco (de Sirio) en Egipto (ver en al Apéndice, Otras decodificaciones).

Estos descubrimientos estaban ocultos en la fecha, entre el cataclismo de 21.312 a.C. y el de 9792 a.C.

Si los resta, obtendrá 11.520 años. Más aún, en el año 21.312 a.C, la Tierra giró 72 grados en el zodíaco. El número 72 no es arbitrario, es esencial desde el ciclo de precesión (72 x 360 = 25.920). Como sabemos, los egipcios comprendieron las complejas relaciones astronómicas, alineando los templos Para que coincidieran con el ciclo de precesión y cambiando la identidad de I Apis —el toro— por Aries —el carnero—, con lo cual se reflejaba la precesión de los cielos sobre la tierra.

Y el número 72 es esencial en estas explosiones de resultados creativos, de logros milagrosos de seres humanos tecnológica y artísticamente superiores. Entonces, pensé que ellos también habían codificado el número 72 en los 11.520 años entre los cataclismos. Yo multipliqué 11.520 por la cantidad de días en un año según los mayas y los egipcios (365 y 360, respectivamente), y lo dividí por 72.

Para mi sorpresa, ¡hallé los números codificados 584 y 576 de Venus que empleaban los mayas!

Y eso no es lo único que hallé.

El ciclo sotíaco o de Sothis (Sirio) de Egipto
Por el mismo método se pueden hallar los números codificados 1.460 y 1.461 del ciclo sotíaco de Egipto (ver el Apéndice). Es irrefutable, y quedé pasmado por sus avanzadas matemáticas. Me maravillé por su inteligencia, atestigüé su pericia y me asombré al pensar cómo lo sabían.

Es, simplemente increíble, y me pregunté:
¿Qué mentes similares a las de los dioses podían codificar toda esta información en un solo número?
El número representaba un lenguaje de simbolismos que describe los acontecimientos del mundo real. Describe la historia, la astronomía y más —sin el uso de un lenguaje limitado— para los pueblos futuros como nosotros mismos.

Tenían conocimiento de los mecanismos de las hecatombes que afectan la Tierra periódicamente, y podían calcularlas. Parece razonable sugerir que ellos deseaban transmitirnos estos conocimientos.

Pero ¿cómo podría una civilización comunicarse con otra que iba a emerger miles de años más tarde, con libros quemados por los sucesivos cambios ideológicos, idiomas perdidos e ideas aniquiladas? ¿De qué manera, las instrucciones decodificadoras podrían transmitirse a otra raza con un idioma extraño y un método igualmente extraño de escritura?

Hay sólo dos constantes que son comunes denominadores de las civilizaciones avanzadas: los números y la astronomía.

A fin de acomodar esto, los atlantes y sus descendientes usaron los números más simples posibles. Sumando o restando un “número sagrado” hallaron otros números que posibilitaron decodificaciones futuras. Si usted ahora se ubica en su posición, podrá decodificarlo. Sus posibilidades de sobrevivir aumentan considerablemente. También debe recordar que el método de codificación depende de la importancia del mensaje, empleándose métodos más concretos para mensajes más importantes, con lo cual se incrementan en gran medida las probabilidades* de que su mensaje se transmita.

Estas consideraciones fueron las que persuadieron a los egipcios para codificar sus mensajes en sus sistemas numéricos, de astronomía, de cálculos del tiempo y de arquitectura. Algunos de ellos van a soportar los estragos del tiempo, aumentando la certeza de la decodificación y la transmisión. Entonces, dirigí mi interés hacia la decodificación de sus números.

Esa era una parte de la historia.

Aun entonces, no contento con el éxito de esta decodificación, seguí progresando más todavía, decodificando mensajes astronómicos que habían dejado en sus escritos. Estos se apoyaban entre sí, brindando una abrumadora respuesta a los incrédulos. Todos ellos dicen lo mismo: las reversiones polares son un hecho de la vida. Cada 12.000 años volverán a suceder. Usted sólo debe comprender los números.

No es sorprendente que la elección del ciclo sotíaco y sus tradiciones hayan confundido y dejado perplejos por varios siglos a los eruditos. ¿Por qué preguntan?

Bueno, porque es un número muy importante, que conduce a la solución. Al estudiar la decodificación, verá cómo desarrollaron un sistema increíblemente inteligente de claves, permitiendo la duplicación del mismo mensaje en sus calendarios, arquitectura, astronomía, etc. La evidencia que hallé es aplastante. Lo que eso demuestra es que los egipcios sólo querían revelar el significado de sus ciclos a los investigadores, quienes comprendían la importancia astronómica de los números 1.460 y 1.461 del ciclo de Sothis (es decir, de la estrella Sirio).

Los egipcios iniciaron el año la noche del 19-20 de junio. Ese día, la estrella Sirio —en la constelación del Can Mayor— se elevó justo antes que el Sol y siguió su ascenso durante la jornada, desafiando la precesión de los equinoccios.

¿Por qué? Porque Sirio, en términos relativos, se encuentra muy cerca de la Tierra. Goza de considerable “movimiento propio”, que le permite desafiar la precesión, mientras que otras estrellas sí se ven afectadas. ¡Allí lo tiene!

El ciclo de Sirio es un código de precesión, es decir, otro sorprendente secreto del pasado.

Refleja sus enormes conocimientos sobre astronomía. El zodíaco de Dendera muestra claramente las constelaciones astronómicas caracterizadas en el zodíaco.

Las inscripciones en la pirámide de Unas documentan el mito de Osiris y toman la historia mitológica un paso más adelante:
“…¡Oh, rey, tú eres el compañero de Orion … y puedes ir al lugar donde se encuentra Orion…”
Con esto, se pretendía acompañar al rey muerto a la constelación de Orion, para convertirse en estrella luego de su fallecimiento.

En su libro The Orion Mystery [El misterio de Orion], Bauval reconstruyó los cielos y descubrió que la “columna de ventilación” meridional de la Gran Pirámide de Keops, en Giza, apuntaba directamente al cinturón de Orion, mientras que la columna similar —que se encontraba a la salida de la habitación de la reina, abajo—, apuntaba a la estrella Sirio. Un código doble: precesión y Orion.

¿Qué significa esto?

Nosotros ya lo sabemos: la precesión de 9792 a.C. es igual a la de 2012 d.C. Más aún, las pirámides son un reflejo opuesto de la constelación de Orion. El significado es muy claro, pues al final de un gran ciclo, el mundo se dará vuelta y el código de Sirio es importante en ello. Con eso en mente, pude hallar una decodificación tras otra, con el número del ciclo de Sirio.

He aquí otro código. Los antiguos egipcios usaban un calendario que tenía sólo 365 días en el año. Parece tonto para astrónomos tan refinados, pero no lo es, porque esta leve inexactitud, una vez más, le permitía a Sirio desafiar aparentemente la precesión. Los mayas también empleaban 365 días. ¿Acaso ellos usaron un legado de una civilización adelantada?, me pregunté. ¿Era algún código para algo determinado?

La longitud correcta de un año solar es 365,2422 días, pero los mayas lo estimaron en 365,242. Esto queda a sólo 17,28 segundos del valor real. Intrigado, comencé a estudiar los números y, al cabo de algunas horas, los números de su código saltaron directo a mi cara. ¿Qué había hallado? Que su astronomía mostraba una sofisticación comparable con la nuestra.

¡Sabían que un año solar tiene 365,2422 días!

Nuevamente, había aquí una decodificación que iba a asombrar al mundo; y tiene una diferencia de sólo 0,08 segundos respecto del valor real. ¡Una falla del 0,000000003%! En el Apéndice voy a revelar cómo lo decodifiqué. En mi próximo libro, encontrará muchas más decodificaciones con el ciclo de Sirio. Todas demuestran la validez de mi método decodificador.

Mis conclusiones son las siguientes:
Mi punto de partida fue que existe una conexión entre Venus y el tiempo transcurrido entre los cataclismos anteriores. En mis cálculos, hallé similitudes entre el ciclo de Sirio de Egipto y el ciclo de Venus. Puedo demostrar que esto es incuestionablemente cierto, por deducción.

La conexión entre los supernúmeros de los mayas y los números de Sirio será demostrada exhaustivamente en mi próximo libro. Diversos números mayas son los números de Sirio multiplicados por los números del código. Empleando estos números del código pude decodificar los calendarios mayas (vea mi próximo libro) y el Códice Dresden (lea el Capítulo 22). Y le prometo que casi morirá por la conmoción que sentirá cuando le revele la decodificación final, extraída de la duración de un año solar según los mayas y los egipcios. ¡Es increíblemente exacta!

La manera de calcular de los mayas y los egipcios se basa, sin lugar a dudas, en la misma serie de números. Por eso los mayas y los egipcios deben tener la misma fuente.

Tanto los mayas como los egipcios conocían números astronómicos exactos (vea en el Apéndice, más decodificaciones). Esto es lo más asombroso de todo. Con este conocimiento, pudieron realizar predicciones precisas de las trayectorias de los planetas, miles de años antes de que sucedieran. No sólo eso, también pudieron hacer los cálculos de la fecha del fin del mundo con una increíble precisión. Por eso sus advertencias deben ser tomadas con extrema seriedad… ¡y recalco: extremen

Cualquiera que aún diga que la prueba no es contundente, no comprende la manera de pensar que ellos tenían. Inténtelo otra vez. En su mundo de pensamiento, los números eran el punto de partida más importante, porque estos son aceptados universalmente. Si empieza por esta premisa, finalmente se le aclarará. Lo que estamos haciendo es usar la misma manera de calcular de los mayas. Cada cuatro años ajustamos nuestro calendario con un día adicional.

Este ajuste es apenas un poco elevado. Después de 128 años, no contamos un día adicional y no hay año bisiesto. Cuando reflexiona sobre esto, es fácil comprender su modo de pensar; es la manera de calcular que han empleado en todos sus cómputos. En el caso de un año bisiesto, se trata de un día.

Si usted calcula esto por miles de años, se convertirá en un número de días mayor. Ellos hacen sus otros cálculos exacta mente de la misma manera. Luego de un cierto período de tiempo, por ejemplo, arriban a miles o millones de días. Para que esto concuerde con otros calendarios, restaron x cantidad de días, o sumaron y cantidad de días, hasta que encontraron la similitud otra vez.

Con este conocimiento pudieron hallar una teoría de crucial importancia para la civilización, a medida que nos acercamos al año 2012.

Figura 35.
El Capitulo XVIII del Libro de los muertos es el único que no tiene jeroglíficos. Describe el gran
cataclismo. Revelaré su decodificación en mi próximo libro.

LA TEORÍA DEL CICLO DE LAS MANCHAS SOLARES

Tanto los mayas como los egipcios eran adoradores del Sol. Toda su cultura estaba basada en este astro; para ello había una razón primordial: el Sol no solo les otorgaba la vida, sino también la muerte. Es exactamente esta dualidad la que les hizo adorar nuestro círculo dorado.

También sabemos y nos damos cuenta de la importancia que tiene el Sol Por dar tan sólo un simple ejemplo, digamos que: un cielo nublado puede arrumar seriamente nuestras vacaciones de verano. Este es un ejemplo relativamente inocente, porque un calor abrasador puede causar catastróficas sequías y destruir los cultivos.

Los astrónomos ahora están comenzando a darse cuenta de que los ciclos de las manchas solares podrían ser la raíz de todo esto. Nuestro conocimiento de la correlación entre el ciclo solar de once años y la temperatura promedio en la Tierra, ha aumentado con el paso de los años Ahora, parece que es cierto que el clima sobre la Tierra está relacionado con la cantidad de manchas solares. Uno de los ejemplos más notables es el periodo que va desde el año 1650 al 1710, cuando virtualmente no hubo manchas solares visibles. Los astrónomos denominan a este periodo el “mínimo incoherente.

En ese mismo periodo hizo más frío que lo normal en nuestra región – los meteorólogos también lo llaman la Pequeña Era Glacial.

Las manchas solares son asombrosas. Forman áreas relativamente frías en la superficie y sólo parecen oscuras porque el resto de la superficie solar es mas brillante que las manchas. Dentro de una de ellas, la temperatura es apenas menor a los 4.000 grados, muy cálida por cierto, pero lo suficientemente fría para hacer la mancha aparentemente más oscura, debido al contraste con el entorno.

La disminución de la temperatura está causada por su fuerte campo magnético, el cual aparentemente es 10.000 veces más fuerte que el campo magnético de los polos de la Tierra. Este magnetismo detiene el movimiento ascendente que, en otras partes del Sol, transporta energía a la superficie. Como resultado, una cantidad menor de energía alcanza la superficie donde se encuentra la mancha, y a la mancha que tiene una temperatura inferior.

Una mancha solar es un fenómeno temporal. Las más pequeñas sólo existen unas pocas horas o unos pocos días. Las más grandes pueden durar de semanas a meses. Algunas de ellas, incluso, son tan grandes que son visibles a nuestros ojos. Las manchas solares aparecen y desaparecen según un ritmo determinado. Al comienzo del ciclo, las manchas aparecen en las proximidades de los “polos” del Sol. Durante el ciclo aparecen más cerca del “ecuador”. Después de eso, generalmente justo antes del final del ciclo, aparecen más alrededor de los polos. Pero el ciclo no se produce con regularidad, hay altibajos. Entre 1954 y 1965, por ejemplo, se vieron muchas manchas.

Estas se muestran en pares. Ambos componentes tienen un campo magnético opuesto, como si apareciera una gigantesca “herradura imantada” en la superficie solar.

Obviamente, no es este el caso, pues hay fuertes corrientes eléctricas en el interior del Sol, que provocan los campos magnéticos.

Se denomina área de actividad al grupo de manchas y su entorno, porque sucede mucho más allá de la aparición de las manchas. Innumerables arcos de gas destruyen la superficie solar. Estos arcos o giros adquieren su forma característica a raíz de sus fuertes campos magnéticos, causados por las corrientes eléctricas, que poseen una fuerza de diez mil millones de amperes.

Los giros son signos externos de estos gigantescos torrentes que se mueven por las manchas solares.

La actividad de las manchas solares
La actividad solar es un fenómeno más o menos periódico.

Durante siglos de estudio, la gente ha descubierto que el Sol alcanza un mínimo y un máximo en un período de once años, y a este período se lo denomina ciclo solar. Alrededor del año 1840, el astrónomo Wolf logró describir cuantitativamente las manchas solares y sus grupos. El gráfico siguiente muestra la evolución de la actividad de las manchas solares desde 1680.

Tenga presente que en el año 1610, Galileo fue la primera persona que utilizó un telescopio para efectuar estudios astronómicos. Él vio que eran manchas y no planetas las que se movían alrededor del Sol, porque al contrario de lo que acontece con Mercurio y Venus, que pasan por el Sol de vez en cuando, no eran constantes sino cambiantes todo el tiempo, tanto en número como en ubicación sobre la superficie solar. Después de este descubrimiento, la gente tuvo datos medianamente confiables sobre la cantidad de manchas solares.

El “mínimo incoherente” mencionado desde 1650 hasta 1710, y la fuerte variación a lo largo délos siglos, son asombrosos. La comparación con el cambio en la temperatura promedio de la Tierra, muestra un marcado parecido entre los picos más altos y más bajos.

El ciclo (aproximado) de las manchas solares de 11½ años, de la observación efectuada desde 1680.

Figura 36.
Cantidad de manchas solares desde 1680.

El gráfico muestra que la actividad del Sol exhibe variaciones del ciclo de once años.

Hay ciclos largos y cortos; el período más largo entre dos picos fue de 17,1 años (1788 – 1805), y el más corto fue de 7,3 años (1829 – 1837). También hay ciclos con una intensidad máxima, grande y pequeña. Por ejemplo, en 1952 y 1989, el Sol mostró una pesada actividad con violentas erupciones. Por otra parte, en 1962 no pudo verse casi nada sobre el Sol; estuvo muy quieto.

La mayor sorpresa para los expertos solares se produjo en 1996. Según la teoría, este debió ser un período de calma entre dos ciclos, pero la naturaleza decidió lo contrario. En la primavera de ese año, el satélite conocido como Anik E-1 se tornó inutilizable, y la razón fue los daños provocados por la tormenta. Enormes llamas solares lanzaron al espacio millones de toneladas de partículas que se estrellaron contra la atmósfera terrestre, la cual las devolvió parcialmente al espacio.

Como se trataba de una masa increíblemente grande, billones de partículas lograron abrirse camino, y así, el resultado final para este satélite sumamente costoso fue lamentable. Ningún astrónomo esperaba que se produjese esto, pues pensaron que el Sol sólo evidenciaba este tipo de comportamiento en el punto máximo de su ciclo. Obviamente, no era el caso; el Sol también podía padecer vicios durante los periodos de calma.

Este es un punto muy importante. Si aplicamos el ciclo de once años, el mismo debería estar declinando abruptamente a fines del año 2012. Los expertos dicen que de ninguna manera podría producirse una supertormenta capaz de revertir el campo magnético de la Tierra.

Al ver lo que ha sucedido, esta teoría no es confiable ahora. También, el ciclo de las manchas solares puede ser más largo o más corto, resultando en una coincidencia “máxima” de la fecha predicha por los mayas y los antiguos egipcios. Es una prueba suficiente para no desechar la antigua sabiduría de estos científicos extraordinarios.

Sabemos acerca del ciclo de las manchas solares mucho menos que los atlantes.

Durante miles de años ellos lo estudiaron, aplicando una teoría que ningún moderno experto en temas solares conoce. Basándose en esa teoría pudieron predecir con toda exactitud el comportamiento del Sol. Como puede observar en este libro, los mayas y los antiguos egipcios tenían números extremadamente precisos con respecto al tiempo que tarda la Tierra para realizar una revolución alrededor del Sol.

Si usted posee una exactitud tan increíble, no tendrá ningún inconveniente en calcular el tiempo de rotación de los campos magnéticos del Sol. Una vez sabido esto, luego de una larga investigación, se puede develar el ciclo de las manchas solares.

Es así como lo hicieron ellos, y es así como tendremos que hacerlo nosotros otra vez. El problema es que sólo disponemos de una cantidad limitada de datos. Existe la posibilidad de que esto no sea suficiente para adquirir los conocimientos teóricos necesarios que permitan recalcular la fecha del final del mundo que fue predicha.

En todo caso, comenzaré mostrando cómo los atlantes adquirieron sus conocimientos.

La teoría estremecedora
Astrónomos y físicos aún no tienen explicaciones para el ciclo de las manchas solares, pero los sacerdotes que estudiaron las “combinaciones matemáticas celestiales” descubrieron unos pocos fenómenos. Al cabo de muy largos períodos de observación, notaron que las manchas solares se movían por el ecuador, con un tiempo promedio de 26 días. Hasta los polos, el tiempo promedio se torna más largo.

También descubrieron que el tiempo requerido por las manchas solares para moverse desde un punto al otro, varía junto con el ciclo de las mismas. Cuando A. produce una mancha solar mínima, las manchas se mueven con mayor lentitud encima del Sol. De todas estas observaciones, ellos extrajeron una teoría.

El código principal fue redescubierto en 1989 por el investigador Maurice Cotterell, quien empleó números redondos para los campos magnéticos del Sol: 26 días para el campo ecuatorial y 37 días para el campo polar. Comenzando por estos números, halló un ciclo de manchas solares de 68.302 días. Esto está descripto en profundidad en su libro The Mayan Prophecies [Las profecías mayas], para el cual utilizó diferenciales y un programa de computación que denominó “diferenciación rotativa”.

A fin de simplificar este tema, hizo uso de una comparación, la cual se basaba en una indicación aleatoria de los campos magnéticos del Sol y de la Tierra, con un período intermedio de 87,4545 días.

Este fue escogido porque los campos polar y ecuatorial del Sol terminan un ciclo común cada 87,4545 días y regresan al punto de partida. Equiparó un ciclo con un bit y obtuvo un resultado sensacional, pues había un claro ciclo rítmico en la larga impresión de la computadora. Cotterell vio que esto era semejante al conocido ciclo de las manchas solares; en consecuencia había hallado una relación entre la teoría y la realidad.

Es necesario enfatizar aquí que ninguno de los astrónomos conoce dicha teoría. Por eso nadie en la Tierra está consciente de los efectos catastróficos de una completa oscilación de los campos magnéticos del Sol. Repito: ¡ninguno de los científicos oficiales conoce dicha teoría! Por eso, la advertencia de los mayas y los egipcios debe ser considerada con toda seriedad.

El hecho de que los mayas estaban conscientes de esta teoría es estremecedor.
“¿Por qué?”, se preguntará usted.
Bueno, no existe una solución matemática simple para calcular este ciclo. Soy consciente, gracias a los papiros que tienen más de 5.000 años de antigüedad, de que los egipcios eran capaces de calcular problemas matemáticos extremadamente difíciles. Los mayas deben haber tenido la misma capacidad.

He aquí tan sólo un ejemplo de un problema difícil que los egipcios podían resolver: calcule el volumen y la superficie de media esfera.

Este problema se halla en el papiro Rhind, el cual se encuentra en Moscú. Su antigüedad estimada es de 5.000 años y fue copiado de documentos más antiguos todavía. Cuando vi el problema me quedé sin aliento. ¡No era tan simple! Necesité mi libro de matemática espacial para resolver el problema e incluso me tomó dos horas refrescar mi memoria, para comprender los cálculos, una vez que los hube leído.

Esta es otra prueba de que los egipcios sabían mucho más de lo que los egiptólogos quieren admitir. Más aún, gracias a que el Códice Dresden y el zodíaco astronómico egipcio fueron descifrados, hallé la evidencia de que ambas civilizaciones conocían el ciclo de las manchas solares. Esta es una clara muestra de que estaban en condiciones de hacer el trabajo, y una prueba incondicional de que los mayas y los egipcios tienen el mismo origen, y de que eran brillantes matemáticos y astrónomos que superan a los astrónomos actuales.

Ejemplo de esto es el hecho de que el campo polar del Sol es invisible desde la Tierra. Sólo los satélites que están en la órbita alrededor del Sol pueden verlo. El gran misterio es cómo hicieron los mayas para averiguar la velocidad de este campo… ¡y tengo muchas preguntas de índole similar!

Para ambos pueblos, el ciclo de las manchas solares era un tema central en su forma de vida, y esto no es difícil de creer cuando uno toma conciencia de que una tormenta solar gigantesca, proveniente de un punto culminante en el ciclo de las manchas solares, hará oscilar los campos polares de la Tierra. La catástrofe asociada con esto seria la muerte de miles de millones de personas, probablemente toda la humanidad, debido a la destrucción de las plantas nucleares, a causa de los enormes terremotos.

La Tierra se convertiría en una inmensa pelota radiactiva, inhabitable para el hombre.

Estos pensamientos deberían ser suficientes para que tomemos conciencia y comprendamos que es urgente realizar excavaciones en el laberinto, donde quedaron enterrados todos los conocimientos.

Los conocimientos perdidos y los códigos redescubiertos
Muchos problemas hallarán su solución en las secretas habitaciones del laberinto.

Para calcular el ciclo de las manchas solares se requiere un serio conocimiento de las matemáticas, y no es tarea fácil. También son necesarios conocimientos específicos del movimiento de la Tierra alrededor del Sol, de matemática espacial, medición exacta del tiempo y matemática integral. El hecho extraño es que ellos poseían todas estas aptitudes, pero debían mantenerlas en secreto. Sólo los sacerdotes iniciados en los textos sagrados poseían estos conocimientos. Para otros, todo estaba oculto en el misterio.

De ahí que esto no nos facilita nuestro trabajo. Un código determinado está escondido detrás de cada número o carácter. El significado de esto y cómo interpretarlo requiere extrema paciencia y tenacidad.

Sin estas dos cualidades, no es posible descifrar sus importantes mensajes codificados.

Figura 37.
La velocidad de los campos magnéticos del Sol: 26 días en el ecuador y 37 en los polos.

Es interesante saber que ellos siempre trabajaban con los mismos números sagrados.
“Siga intentando” es el mensaje; la única manera de hallar las respuestas, mientras no poseamos los datos del laberinto.
Si volvemos a hacer cálculos y “pensamos en otras estimaciones matemáticas” sobre el ciclo de las manchas solares, encontraremos muchos mensajes codificados que resultan interesantes.

Divida el ciclo teórico de Cotterell sobre las manchas solares, por los períodos de rotación de los campos magnéticos del Sol, y hallará el número de ciclos por los que pasan los campos magnéticos, en un ciclo de 68.302 días o 187 años:
68.302 / 26 = 2.627
68.302 / 37 = 1.846
Al restar estos números, se obtiene la cantidad de veces que el campo ecuatorial alcanza el campo polar: 2.627 – 1.846 = 781. Esto nos conduce a diferentes conexiones.

Para calcular cuándo un campo alcanza al otro, haga los siguientes cálculos sencillos:
2.627 / 781 = 3,36363636
1.846 / 781 = 2,36363636
Explicación: cuando el campo polar ha viajado el 2,3636 de un círculo, es alcanzado por el campo ecuatorial. Este último ha viajado un círculo más, o 360 grados. Esto es exactamente después de 87,4545 días y coincido con el ciclo que Cotterell calculó. Es asombroso que en ambos campos se produzca el número infinito 0,36363636.

Aquí radica el origen de los 360 grados:
Cuando estudié matemáticas no comprendía por qué un círculo consta de 360 grados y no de 100. Al observar estos números se tornó claro para mí: ¡su origen está en el cálculo del ciclo de la mancha solar!

Otra decodificación explicó que los egipcios y los mayas calculaban la diferencia de grados por los que los campos viajaban (360) y la usaban en el ciclo de precesión que duraba 25.920 años (25.920 = 72 x 360). Esto prueba incontestablemente el origen de los 360 grados.

Después de un ciclo de 87,4545 días, se produce una diferencia de 360 grados. Ocho de estos ciclos forman un miniciclo en los cálculos de Cotterell, dando como resultado el siguiente número de grados: 360 x 8 = 2.880. Este número aparece en distintos cálculos; es una parte esencial. Aquí se encuentra el origen de este número. Usando los tiempos entre los cataclismos anteriores ¡es posible calcular el ciclo sotíaco (de Sothis = Sirio) con la ayuda del número 2.880!

Luego, la serie infinita 0,36363636 aparece varias veces en el Códice Dresden, convirtiéndose en el código crucial de Venus. Y se torna más complejo todavía. Los números de los códigos multiplicados por 36 arrojan nuevas combinaciones que conducen a más revelaciones del Códice Dresden y del zodíaco egipcio.

Recompensa de $ 25.000
La situación es sumamente seria. Los mayas entendieron una teoría ¡que los astrónomos modernos no conocen!

Nadie me creería de no estar completamente seguro de esto, por lo tanto, ofrezco una recompensa de $ 25.000 a la primera persona que pueda demostrar que los astrónomos conocen la teoría del ciclo de las manchas solares de Maurice Cotterell (ver: The Mayan Prophecies [Las profecías mayas]).

Para cobrar su dinero, deberá enviar a mis editores, la revista científica sobre astronomía donde esta teoría haya sido publicada por astrónomos oficiales. Sólo se permitirán trabajos científicos anteriores a julio de 2001 y quedan excluidas las publicaciones que estén fuera de las obras científicas astronómicas oficiales.

Después de este ofrecimiento, espero que me crea cuando digo que hablo en serio.

CATÁSTROFES, TORMENTAS SOLARES Y LA PRECESIÓN DEL ZODÍACO

Este capítulo es extremadamente importante. Muestra un vínculo matemático irrefutable entre el ciclo de las manchas solares y la precesión (cambio) del zodíaco.

En un momento sabrá hacia dónde nos conduce todo esto, pero primero, debe observar algunos pequeños cálculos matemáticos; nada difícil. Hice estos cálculos numerosas veces y no me produjeron ningún colapso mental, por lo tanto, usted no tiene nada que temer. Como me pasó a mí, se topará con varios números asombrosos que no podrá ignorar. Empecemos ahora mismo.

Primero, debe recordar que cada campo magnético del Sol tiene una velocidad de órbita diferente. La rotación en los polos es más lenta que en el ecuador. El campo ecuatorial rota alrededor de su eje en 26 días, el polar, en 37. Al cabo de 87,4545 días, el campo más rápido del ecuador alcanza al campo polar.

En ese período, el campo ecuatorial ha viajado 3,363636 partes de un círculo, y el polar, 2,363636; la diferencia es exactamente un círculo de 360 grados.
“No tan difícil”, le oigo pensar.
Bueno, entonces continúo con mi historia. Si leyó el capítulo en el cual se descifra el código del zodíaco, debe saber que la Tierra se desplaza 3,33333 segundos por año en el zodíaco. Ahora le pido que multiplique ese número por sí mismo: 3,33333 x 3,33333 = 11,11111.

Este es el tiempo promedio del ciclo de una mancha solar. Cada 11 años, el ciclo de la mancha solar sube y baja, va desde un punto alto a uno bajo. Nuevamente, esto no es una coincidencia. En cálculos posteriores, logré descifrar varios códigos con este número, el cual demostró que mi búsqueda iba bien.

Si se multiplica este número importante por el número de los ciclos de rotación de los campos magnéticos del Sol, se obtienen los siguientes resultados sorprendentes, y en verdad, quiero decir sorprendentes:
3,363636 x 11,11111 = 37,37373737
2,363636 x 11,11111 = 26,26262626
Por cierto, vuelven a aparecer los periodos de rotación, pero revertidos en comparación con la cantidad de círculos que se ha viajado. Se obtienen dos series infinitas de 37 y 26. Los lectores inteligentes se darán cuenta de lo siguiente: esto significa que, si conoce el período del campo magnético del ecuador, puede calcular la velocidad del campo polar, usando el cuadrado del número de precesión. Y por supuesto, puede hacer lo mismo, pero al revés.

Bueno, me quedé sin habla. No soy capaz de expresarlo con mayor precisión. Es una extraordinaria conexión matemática, donde la coincidencia está absolutamente —repito, absolutamente—, fuera de toda discusión. Es parte de un “plan maestro”, un programa de computación muy sofisticado, que derrota al más moderno software, en su belleza y complejidad. Usted no puede ignorarlo. Sólo trate de hacer algo como esto.

Este es su punto de partida: incorpore los dos campos magnéticos del Sol, los cuales son la piedra angular del ciclo de las manchas solares, con su periodo promedio. Si le preguntara esto a un astrónomo, él lo miraría con desesperación y no contestaría su interrogante. Peor aún. No podría estar en condiciones de brindar un modelo matemático, porque no sabe las fórmulas que conocían los mayas y los egipcios.

Estas series de complejos datos astronómicos asombran a todo el mundo. Y demuestran incondicionalmente la inteligencia de aquellos que crearon estas teorías. Así como el descubrimiento de la piedra Rosetta indujo el comienzo de la egiptología, esta manera de decodificar causará una revolución en el conocimiento de la antigüedad. Es un vínculo crucial con la existencia de nuestra civilización. En cierto modo, estas cifras tienen una numerología esotérica. Como puede ver, son números esenciales que pueden procesarse en componentes básicos.

Cuando están procesados, a su vez, ellos nos conducen a los mismos números que son una mezcla de combinaciones del más alto orden, dando como resultado una fuente de información para los que se dedican a esto, es decir, los expertos en números.

Los números relevantes son una metáfora determinada para el catastrófico desastre que va a devastar la Tierra. Son el climax fascinante de una búsqueda de las razones del desplazamiento de los polos, la caída de los cielos, la destrucción de la Tierra, animales y personas. En su simplicidad, se halla oculta una inmensa complejidad de mitología y religión, de ciencia y matemáticas, que se reúnen en un símbolo esencial.

Esto no termina aquí. Aparentemente, el descubrimiento de que el campo ecuatorial del Sol rota en 26 días, fue difícil de lograr. La rotación del campo polar resultó mucho más difícil, debido su la invisibilidad desde la Tierra. Por eso, ellos escondieron en el número de precesión, el código secreto del campo polar.

La demostración es la siguiente:
11,11111 x 3,3333 = 37,037037037037
Aquí hallamos la serie infinita del 37. No es posible tanta coincidencia. Nuevamente, se lograrán más conexiones entre el desplazamiento del zodíaco y el magnetismo solar, y obtendremos la evidencia de los acontecimientos profetizados y reales en la Atlántida, si encontramos esas conexiones. Al mismo tiempo, estamos seguros de lo que va a suceder en el año 2012.

Los atlantes sabían que una gigantesca interrupción del Sol, provoca enormes erupciones.

Figura 38.
Efecto de los campos magnéticos que rotan de manera diferente.

La onda de choque electromagnética es tan poderosa que el campo magnético de la Tierra estalla.

Luego de ese evento, la Tierra se moverá en la dirección opuesta en el zodíaco. Para describir esto, los atlantes buscaron una relación matemática entre ambos fenómenos.

Juntos podemos revelarlo. Usamos el tiempo de los campos magnéticos del Sol: 26 y 37 días, luego calculamos la cantidad de grados que cada campo viaja en un día.

Si dividimos el número de grados de un círculo por estos números, obtenemos como resultado lo siguiente:
360 / 26= 13,84615385
360 / 37 = 9,729729730
Divida el ciclo de precesión por estos números:
25.920 / 13,84615385 = 1.872
25.920 / 9,729729730 = 2.664
Mire estos números más de cerca, notará que ya el primero es significativo. Para los mayas, el 1.872 es muy importante. Pero 1.872 también es el período más corto en el zodíaco de los egipcios. Además, esos números aparecieron varias veces en mis cálculos. La precisión de estas simples cuentas aclara cualquier duda que pudiera quedar. Y esto no es todo.

Más adelante, el número 2.664 estará indicado como un número de código esencial en el Códice Dresden. En otras palabras, puede recuperar dos números de códigos mayas haciendo un simple cálculo en el zodíaco egipcio. Esto indica que deben tener el mismo origen. Si ahondamos más profundamente en tales hallazgos, pude decodificar datos más importantes.

La omnipresencia de los números simbólicos no es una coincidencia. Ellos forman una similitud extraña pero comprensible y son la síntesis de una civilización superior que tuvo que confrontar el fin de los tiempos, de dioses que han incluido sus mitos y conocimientos en una gran idea. Es una fuente de conocimientos donde una perturbadora investigación científica exacta fue incorporada. Tuve que tomar aire.

¿Cuáles serían los siguientes descubrimientos que me aguardaban?

Para hallar la precesión se necesita saber acerca de dos puntos en un año, donde el día y la noche son iguales en duración. Estos serían el 20 de marzo y el 22 de septiembre. La investigación revela que mayas y egipcios tenían estos conocimientos, debido a que varios templos estaban construidos en ese punto donde el Sol se elevaba por el horizonte al comienzo de la primavera.

Y allí radica la solución del acertijo que estoy tratando de develar. El ciclo de precesión es una majestuosa máquina de una extraordinaria complejidad. Casi me desmayo. Su conocimiento del cosmos debía ser enorme y sus matemáticas, descomunales. Según ellos, se necesitan 72 años antes de que el Sol se desplace un grado sobre su eclíptica. Esta es una estimación asombrosamente precisa, de acuerdo con los astrónomos de la actualidad. Sólo una ciencia de un nivel matemático y astronómicamente elevado puede producir tal exactitud.

Yo me pregunté si sería posible que los códigos secretos estuvieran ocultos detrás de este número. ¿Acaso iniciaron esta codificación en los números de los cuales hablé antes? ¿Estaba su herencia tan brillantemente codificada, de modo tal que alguien que tuviera una perspectiva científica pudiese reducir su compleja información matemática en un modelo más comprensible?

Lleno de respeto, empecé mis cálculos y pronto logré vislumbrar que mi corazonada era correcta:
1.872 = 72 círculos de 26 días
2.664 = 72 círculos de 37 días
Estoy bastante seguro de que usted también se asombró al ver el número 72. Cuando se multiplica por el período de los campos magnéticos solares, el resultado son los números consignados. Estos aparecen tan frecuentemente que no pueden ignorarse.

Aquí nos tropezamos con la esencia. Sin lugar a dudas, está claro que los egipcios intencionalmente incorporaron estos números en su manera de calcular. ¿Por qué?, me preguntaba. Un profundo estudio del texto de Albert Slosman sobre la catástrofe anterior me dio la respuesta a esta acuciante pregunta: Aha-Men-Ptah se corrió 72 grados en el zodíaco después de la hecatombe.

Esta conexión de importantes números básicos en el ciclo de las manchas solares y el zodíaco, está creada con un propósito. Son la respuesta matemática a las visiones apocalípticas de las erupciones volcánicas, de enormes terremotos, eras glaciales y una gigantesca ola; y por lo tanto, pavorosamente realistas.

¡Qué solución brillante, qué lógica sobrenatural! me dije a mí mismo. ¿Era, acaso, un mensaje telepático a través de la nebulosidad de los tiempos? Algo me decía que este era el caso.

Había mucho más para descubrir detrás de estos números del lejano pasado.

¿Estaría yo en condiciones de recordar esas memorias? ¿Podría descifrar el olvidado código, de manera más extensa? Observé los números con renovado interés y tuve éxito después de un exhaustivo estudio (los lectores interesados en las matemáticas pueden hallar la evidencia en el Apéndice).

Reste el número del ciclo de las manchas solares (vea el capítulo anterior), de los valores calculados:
1.872 – 1.846 = 26
2.664 – 2.627 = 37
¿Qué obtuvo?

Una conexión directa entre el magnetismo solar y el corrimiento del zodíaco. Dicha ciencia es extremadamente progresiva y excede la que conocemos en la actualidad. Detrás de todo esto hay una mano solícita que quiere advertirnos; y científicos increíblemente inteligentes fueron los responsables de esto.

La razón es que dicha conexión no es azarosa; existe una conexión directa entre los períodos dramáticos en la Tierra. El ciclo de precesión está estrechamente vinculado con el principio y el fin de las eras glaciales. Esto se ha conocido desde la década de 1970. Los descubrimientos mencionados antes son la evidencia de que los atlantes tenían un elevado nivel de conocimientos, ¡y eso hace más de 12.000 años!

Ellos también descubrieron, como los científicos en la actualidad, que hubo varias causas para las eras glaciales. Tuvieron que confrontar esto el 2 de febrero de 21.312 a.C. La Tierra viró 72 grados y el subtropical Aha-Men-Ptah (Primer Corazón de Dios), en unas pocas horas quedó recubierto con el entonces Polo Norte. A esta tragedia le siguió una ola imponente.

Los que sobrevivieron se agruparon y decidieron crear un centro astronómico: el Círculo de Oro.

Por miles de años, sus mejores científicos estudiaron los cielos y finalmente llegaron a la siguiente conclusión:
El punto vernal está cambiando muy lentamente. Esto significa que aparece después de un determinado tiempo en una constelación diferente. Ellos codificaron el magnetismo solar, el periodo de Venus y otros números importantes en los periodos de los distintos ciclos: 1.872, 2.016, 2.304 y 2.592 años. Estas constelaciones recibieron nombres basados en hechos históricos, los cuales siguen usándose casi sin cambios hasta nuestros días.

Durante el corrimiento del zodíaco, se produce un segundo fenómeno: el eje de la Tierra se está desplazando levemente e inclinándose en mayor o menor medida. Los científicos lo llaman la inclinación respecto de la eclíptica (esto significa el ángulo entre el ecuador y la eclíptica). Los atlantes deben haber descubierto lo mismo que los científicos en la actualidad, fluctuando con una diferencia de 2,4 grados. El eje está más derecho a los 22,1 grados y más inclinado a los 24,5 grados.

La fluctuación del eje de la Tierra tiene una influencia en la velocidad del zodíaco y se produce siglo a siglo. Fueron 25.920 años; hoy está en el año 25.776. Lo más molesto es que los atlantes ocultaron en su génesis, un código secreto que yo pude descifrar. Según este, se produjo un desastre en la Atlántida cuando la precesión cambió a 25.776 años.
Hoy hemos alcanzado el mismo periodo. No existe correlación más alarmante y esto demuestra que un acontecimiento catastrófico puede llegar a tener lugar en cualquier momento, ahora.

Los científicos demostraron que el principio y el final de las eras glaciales en Europa y el continente americano, pudieron predecirse gracias a dichos descubrimientos. Estos alarmantes sucesos se producen cuando los polos del eje de la Tierra están más derechos de lo normal. La precesión también causa un cambio en la rotación de la Tierra, lo cual genera un corrimiento de los veranos. Esto significa que, si un verano es relativamente frío, una parte del hielo que se formó en el invierno no se derrite.

Al siguiente invierno se formará una nueva capa de hielo y una reacción en cadena de circunstancias glaciales se producirá en consecuencia.

Por lo tanto, la existencia de una nueva era zodiacal puede ser un crucial iniciador para el comienzo de las eras glaciales. Y esta no es toda la historia. Durante los últimos dos millones de años, la Tierra soportó diez períodos largos y cuarenta cortos de eras glaciales. La duración promedio de una era glacial va de 80.000 a 100.000 años. Estas debieron alternar con períodos interglaciales más cálidos que duraron alrededor de 10.000 años.

En los últimos 330.000 años, Europa conoció tres períodos más cálidos, seguidos de otros más fríos que duraron 100.000 años.

Hace diez mil años, se inició este período más cálido que estamos atravesando ahora. El final del mismo, definitivamente, se está acercando. Un desconocido desastre nos aguarda. Las capas de hielo de un espesor de cientos de metros van a enterrar a Europa y destruirán todo cuanto quede debajo. Por supuesto que los atlantes lo sabían, y estoy seguro de que sabían mucho más.

Ellos deben haber hecho las siguientes correlaciones:
Las manchas solares y la fuerza de los inviernos: una baja actividad de las manchas solares produce fuertes inviernos, y también es cierto lo contrario. Una fácil conclusión. Todos concuerdan acerca de este tema, en particular cuando se toman en cuenta sus conocimientos sobre el ciclo de las manchas solares.

La desaceleración o aceleración del ciclo de precesión: los astrónomos actuales piensan que el Sol causa la precesión, pero ignoran cómo. Todos sabemos que el viento solar produce partículas eléctricas, las cuales pueden penetrar en la atmósfera terrestre por los polos y producir las conocidas auroras australes y boreales. Una porción de estas partículas puede llegar hasta el núcleo interior y crear una carga eléctrica, que es la responsable del cambio en la velocidad de la rotación.

El corrimiento del campo magnético y las tormentas solares: luego de un periodo de más de 1.300.000 días, el campo magnético del Sol se da vuelta (ver The Mayan Prophecies [Las profecías mayas]). Este fenómeno viene con enormes explosiones solares, las cuales son responsables de múltiples efectos. El campo magnético de la Tierra es fuertemente golpeado, las auroras son visibles en casi todo el globo y los relámpagos se generalizan. Esto es más que suficiente para atraer nuestra atención y conducirnos a las conclusiones necesarias.

En el año 10.000 a.C, los atlantes tenían tal certeza de la correlación entre el campo magnético del Sol y un suceso catastrófico sobre la Tierra, que decidieron orquestar un éxodo. Durante 208 años hicieron los preparativos necesarios. Los mayas y los egipcios, como descendientes de los legendarios atlantes, predijeron una catástrofe similar pero más violenta, para el 21-22 de diciembre de 2012. ¿Qué calcularon? Después de casi 12.000 años, habrá una gigantesca reversión del campo magnético del Sol.

Cuando eso suceda, llamaradas solares increíblemente grandes se emitirán, billones de partículas alcanzarán los polos terrestres y estos “arderán en llamas”. Debido al continuo flujo de electromagnetismo, los campos magnéticos de la Tierra se sobrecargarán. Se generarán fuerzas eléctricas desconocidas. Cuando los polos se llenen de auroras, por las partículas que caen, lo inevitable sucederá: el campo electromagnético interior de la Tierra se sobrecargará y estallará.

Entonces, ¡wam! El campo magnético terrestre se revertirá y la Tierra empezará a girar en sentido contrario, como una dínamo que comienza a dar vueltas para el otro lado, y el Polo Norte se convertirá en el Polo Sur, y viceversa. ¡Y toda nuestra civilización será destruida!
Mi conclusión es que los atlantes descubrieron varias relaciones entre el magnetismo solar y el desplazamiento del zodíaco.

Todo esto es sumamente perturbador. Los científicos modernos saben que los mismos fenómenos podían poner a la Tierra en un terrible peligro. Ignorar estos mensajes es suicida. Casi todos morirán durante tales acontecimientos, si no se toman las precauciones de manera urgente. Y sobre todo, los sobrevivientes no tendrán computadoras ni máquinas en las cuales confiar.

Fuente: Biblioteca Pleyades

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Publicado el 28/01/2012 en Despierta Cordoba. Añade a favoritos el enlace permanente. Comentarios desactivados.

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