Resonancia en Cuenco Tibetano

Un cuenco tibetano es un aparato de percusión, utilizado desde tiempos ancestrales por budistas, siendo muy utilizados por toda Asia, especialmente en China, Japón, Nepal, India y Korea, siendo los Tibetanos y los fabricados en el Himalaya los mas reconocidos. Éstos utilizaban el cuenco tanto para comenzar la meditación como para finalizarla. Aunque hoy en día existen muchos tipos de cuencos (incluso de cristal), pero la tradición explicaba que debían realizarse con los 7 materiales sagrados: Oro, Plata, Mercurio, Cobre, Hierro, Estaño y Plomo. Hoy en día existe la musicoterapia, en la que se utilizan cuencos tibetanos.

Experimento

Lo primero que debemos conseguir es un cuenco tibetano. Se puede comprar en tiendas especializadas (tiendas del tibet o nepalís) o en una casa de instrumentos musicales. Yo en concreto compré dos (una en cada sitio), y en una de ellas me aseguraron que se trataba de un cuenco tibetano original, que incluía 5 de los 7 metales (obviamente sin oro ni plata…).

A continuación llenamos totalmente el cuenco con agua del grifo y lo comenzamos a frotar. Rápidamente el cuenco empieza a vibrar produciendo su hermoso y característico sonido. La vibración es transmitida al agua, que empieza a burbujear. Si lo conseguimos mantener suficiente tiempo podremos ver como el agua empieza a “hervir” y a saltar de forma espectacular.

Existe otro experimento muy similar denominado Chinese Spouting Bowl. Consiste en un plato de un material metálico con dos asas. Al frotar las asas de manera periódica el agua empieza a saltar. Según se cuenta, el agua podría saltar incluso varios metros. Podemos ver este fenómeno en un vídeo del gran Adolf Cortell.

¿Por que ocurre?

Todo es debido a la vibración del cuenco al ser frotado. Al realizar una fuerza periódica sobre el cuenco éste entra en resonancia con la fuerza, vibrando y emitiendo un sonido característico. La vibración del cuenco se transmite al agua que también empieza a vibrar.

No obstante la cantidad de agua es limitada, y las vibraciones producidas en un lado del cuenco chocaran con las vibraciones del otro lado del cuenco produciéndose lo que conocemos como interferencia de ondas. Al ser la distancia constante, podremos considerar que se trata de ondas estacionarias. En estas interferencias de ondas aparecerán máximos (vientres) y mínimos (nodos). Será justamente en estos vientres donde podremos ver al agua saltar.

Denis Terwagne del Departement de Physique, Universite de Liege, Belgium y John W.M Bush del Department of Mathematics, Massachusetts Institute of Technology, Cambridge, USA, han publicado recientemente un artículo disponible en la Cornell University Library sobre este tema, con vídeos descargables desde esa dirección web.

Utilizaron un altavoz, con una frecuencia de 188 Hz, justamente la frecuencia de resonancia del cuenco para realizar el experimento. Observaron que al incrementar el volumen del amplificador, y por tanto la intensidad sonora, la vibración ejercida es suficiente como para producir vientres de amplitud suficientemente elevada como para romper la tensión superficial del agua y producir pequeñas gotas.

Actualización: Recientemente Newscientits ha publicado el youtube un vídeo parecido al experimento explicado, pudiéndose ver las gotas de agua a cámara lenta.

Fuente: Cluster

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Publicado el 09/01/2013 en Despierta Cordoba. Añade a favoritos el enlace permanente. Comentarios desactivados.

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